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De Barbieri destacó la reacción de exalumnos del Liceo N.º 1 de Salinas que denunciaron públicamente situaciones que, según relataron, habían ocurrido previamente con el joven detenido por el ataque a una estudiante de la Facultad de Medicina.
En diálogo con Posta Oriental, De Barbieri consideró que la actitud de esos jóvenes constituye “una luz de esperanza” frente a la violencia de género. Señaló que se trata de personas de 18 y 19 años que tuvieron la valentía de hablar y cuestionar situaciones que, a su entender, no deberían naturalizarse.
El psicólogo también insistió en la necesidad de evitar la estigmatización de las personas con trastornos mentales. Señaló que, aun en el caso hipotético de que el joven tuviera un diagnóstico psiquiátrico, eso no significa que una persona con esquizofrenia o cualquier otra patología vaya a ejercer violencia.
De Barbieri puso el foco en la prevención y en la responsabilidad de las instituciones, las familias y la sociedad. En particular, planteó la necesidad de revisar qué ocurrió con los antecedentes que los estudiantes aseguran haber denunciado durante la etapa liceal y si las intervenciones realizadas fueron efectivas.
El psicólogo advirtió además sobre la violencia cotidiana que se registra en centros educativos y que muchas veces termina naturalizándose (insultos, agresiones, situaciones de acoso y dificultades para que los docentes ejerzan su autoridad dentro del aula).
En ese sentido, sostuvo que una conducta agresiva debe recibir una respuesta clara, independientemente de que exista o no un diagnóstico de salud mental. Si existe una patología, agregó, la persona debe contar con el tratamiento y el apoyo adecuados.