Escuchá la columna del economista Diego Aboal.
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Uruguay necesita dejar atrás los cambios “homeopáticos” y avanzar hacia un shock de inversión que permita modificar su trayectoria de crecimiento. Esa es una de las principales conclusiones planteadas por el economista Diego Aboal, quien participará el próximo martes 18 en la actividad “Cambiar de escala: crecimiento y desarrollo”.
Aboal señaló que Uruguay pasó de ubicarse entre los 10 y 15 países con mayor ingreso por habitante a comienzos del siglo XX a estar actualmente cerca del puesto 60 a nivel mundial. A su entender, esa pérdida de posiciones fue progresiva y refleja un problema estructural de crecimiento.
El economista sostuvo que Uruguay se encuentra en una “trampa del ingreso medio” y enfrenta además un escenario demográfico complejo, con una población que tendería a reducirse en las próximas décadas y una fuerte caída de la cantidad de personas en edad de trabajar.
Para Aboal uno de los principales desafíos pasa por elevar significativamente el nivel de inversión. Actualmente Uruguay invierte alrededor del 16% del PIB, un nivel que, según planteó, apenas permite compensar la depreciación de la infraestructura existente.
El objetivo debería ser llevar la inversión por encima del 20% del PIB y, para ello, Uruguay tendría que atraer al menos 3.500 millones de dólares adicionales de inversión por año de forma sostenida.
“Lo que necesitamos es un shock de inversión”, sostuvo, al considerar que los cambios pequeños o los apoyos puntuales a empresas no son suficientes para generar un salto de desarrollo. Como referencia, mencionó a Paraguay, que actualmente presenta una inversión equivalente al 22% de su PIB. Si Uruguay aspirara a ese nivel, debería atraer inversiones del orden de los US$ 5.000 millones anuales.