La instructora de supervivencia acuática Guadalupe Herraiz, advirtió sobre la gravedad del ahogamiento infantil en Uruguay y subrayó que se trata de un riesgo altamente prevenible. Señaló que el ahogamiento es silencioso, puede ocurrir en pocos segundos y en escasos centímetros de agua, y que la principal barrera de prevención es la supervisión adulta permanente, seguida por los cercos perimetrales y en tercer lugar, las herramientas de seguridad que puedan adquirir los niños. Herraiz remarcó que saber nadar no equivale a saber sobrevivir en el agua, ya que la natación es una disciplina deportiva y no una estrategia de rescate, y cuestionó el uso de dispositivos de flotación por generar una falsa sensación de seguridad tanto en adultos como en niños. En ese sentido, destacó la importancia de enseñar desde edades muy tempranas habilidades básicas como girar y flotar, además de educar a las familias sobre cómo los niños perciben el riesgo, insistiendo en que la prevención requiere conciencia, constancia y cambios culturales profundos en la relación cotidiana con el agua.