El economista José Licandro analizó el dato de inflación de 3,65%, por debajo de la meta del Banco Central (4,5%), y señaló que si bien se trata de una noticia positiva desde el punto de vista social y macroeconómico, el proceso responde en buena medida a factores externos y no a un cambio estructural de la economía uruguaya. Explicó en el Informativo Carve de Cierre que la caída de la inflación estuvo impulsada principalmente por el debilitamiento del dólar a nivel internacional y la baja de los precios de los bienes transables, mientras que los costos internos —en particular salarios, tarifas y combustibles— continúan creciendo. En ese contexto, advirtió que la combinación de inflación baja, dólar débil y rigideces en los costos está deteriorando la rentabilidad de los sectores exportadores, lo que puede afectar la inversión, la actividad y el empleo en 2026, más allá de que el control inflacionario se mantenga.