La confirmación de una muerte asociada a influenza A H3N2 en Argentina encendió señales de alerta en la región. Si bien se trata de una enfermedad que circula todos los años, especialistas advierten que la actual variante presenta modificaciones que facilitan su transmisión y pueden generar cuadros más severos en personas de riesgo.
El pediatra e infectólogo Álvaro Galiana explicó a Informativo Carve del Mediodía que esta situación “era algo previsible”, ya que desde fines del año pasado se observó en Europa (particularmente en Reino Unido y España) una circulación adelantada y más intensa del virus influenza, con mayor ocupación de camas hospitalarias y de CTI.
Según Galiana, la influenza se divide en tipos A y B, y dentro de la influenza A circulan principalmente dos variantes, la H1N1 y H3N2. Esta última, considerada la más endémica, “se había mantenido bastante estable en los últimos años”, pero recientemente sufrió una mutación en su superficie externa.
“Esa pequeña modificación genera lo que llamamos un escape inmunológico”, explicó el especialista. Esto significa que, aunque los anticuerpos, incluidos los generados por la vacuna, siguen siendo efectivos, se necesita una mayor cantidad para neutralizar el virus, lo que facilita su diseminación en la población.
Galiana aclaró que no se trata de una cepa más virulenta, sino más transmisible, y que el mayor impacto se observa en personas con factores de riesgo.
El caso fatal registrado en Argentina corresponde a una persona adulta con comorbilidades que había viajado recientemente desde Europa, por lo que se trata de un caso importado. No obstante, ya se reportan focos en distintas provincias, lo que confirma la circulación del virus.
Galiana destacó la importancia de adelantar la campaña de vacunación antigripal, una medida que ya está siendo considerada por las autoridades sanitarias. Si bien aún no está confirmado si la vacuna de este año incluirá la nueva variante de H3N2 o la cepa clásica, el especialista dijo que las dos vacunas hay que dársela igual. “La vacunación sigue siendo la herramienta central para evitar cuadros graves y colapso del sistema de salud”, agregó.
El especialista insistió en la necesidad de reforzar la vacunación en los grupos de riesgo, los adultos mayores, los niños pequeños, las mujeres embarazadas y las personas con enfermedades respiratorias, cardiovasculares, hepáticas o inmunológicas.
“Los niños son grandes diseminadores del virus y muchas veces terminan infectando a adultos mayores o personas inmunodeprimidas”, explicó.
Galiana reconoció que existe una alta indiferencia hacia la vacuna antigripal, en parte porque muchas personas se vacunan y luego igual presentan cuadros respiratorios. “La vacuna no evita todos los resfríos. Hay muchos virus respiratorios, y la influenza es solo uno de ellos”, aclaró. Sin embargo, subrayó que sí reduce de forma clara las internaciones y la mortalidad.
“No le cambia mucho a una persona joven y sana, pero a una mujer embarazada, a un adulto mayor o a un niño pequeño, sí le cambia. Y mucho”, concluyó.
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