La Cámara Uruguaya de Procesadores Avícolas (Cupra) emitió en las últimas horas un comunicado alertando por el ingreso ilegal de pollo, principalmente desde Brasil, una situación que, si bien no es nueva, se estaría intensificando y avanzando hacia el sur del país.
El presidente de Cupra, Domingo Estévez, señaló en diálogo con Informativo Carve del Mediodía que recientes episodios, como el vuelco de un camión con mercadería de contrabando en Durazno, con destino final en Canelones, generaron una fuerte preocupación en el sector.
Ante este escenario, Cupra solicitó una reunión con la Dirección Nacional de Aduanas para conocer qué controles se están realizando y qué medidas se prevé adoptar frente a un fenómeno que, según advierten, está claramente incentivado.
Estévez afirmó que en varias zonas del norte del Río Negro el pollo uruguayo prácticamente no llega al consumidor. En departamentos como Rivera, dijo, la presencia de pollo nacional es mínima, mientras que el producto de origen brasileño se comercializa de forma abierta, incluso con cartelería visible en la vía pública. En Salto y Tacuarembó la situación es algo distinta, aunque el contrabando sigue teniendo una fuerte presencia.
Desde Cupra también advierten por los riesgos sanitarios y bromatológicos. Señalan que no se conoce en qué condiciones se transporta esa mercadería, que no hay garantías de mantenimiento de la cadena de frío y que, por tanto, se pone en riesgo la inocuidad del producto que llega al consumidor.
En cuanto a la diferencia de precios con Brasil, Estévez explicó que responde principalmente a una cuestión de escala. El vecino país produce en poco más de un día lo que Uruguay produce en un año, lo que hace prácticamente imposible competir en precios. A eso se suma que, cuando Brasil enfrenta dificultades para colocar su producción en otros mercados, como China, termina volcándola a países vecinos a precios muy bajos.
El presidente de Cupra aclaró además que Uruguay sí importa carne de pollo desde distintos orígenes, incluido Brasil, aunque bajo un sistema de cupos, como forma de proteger una producción nacional que genera empleo directo para unas 5.000 personas y trabajo indirecto para decenas de miles más.
Estévez subrayó que el sector aviar uruguayo apuesta a diferenciarse por calidad, trazabilidad y valor agregado, siguiendo un camino similar al de la carne bovina, y llamó a los consumidores a comprar únicamente en comercios habilitados y con controles sanitarios oficiales, como garantía de seguridad alimentaria.
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