El documental “Un mundo sin vacas” instala un debate respecto a qué lugar ocupa hoy la producción ganadera en un mundo atravesado por la crisis climática, los cambios en los hábitos alimentarios y la discusión sobre la sostenibilidad.
La película, que ya tiene algunos años y fue exhibida este martes en el marco de Agro en Punta 2026, fue presentada por Clodys Menacho, ingeniero agrónomo y director comercial de Alltech Brasil, una empresa global dedicada a la biotecnología aplicada a la producción animal.
El documental no busca dar respuestas cerradas, sino poner información sobre la mesa y habilitar una conversación más amplia, tanto dentro como fuera del sector agropecuario.
En entrevista con Informativo Carve del Mediodía, Menacho explicó que la iniciativa surgió, entre otros motivos, a partir de una autocrítica del propio sector. “Hace tiempo se viene diciendo que el agro no sabe comunicarse, y en parte es verdad. Durante años dejamos que otros construyeran el relato”, señaló.
El proyecto fue impulsado por el fundador de Alltech, quien propuso realizar un trabajo periodístico independiente, sin objetivos comerciales. “La empresa no aparece en el documental. La idea no es vender un producto, sino invitar a toda la cadena alimentaria a participar de una discusión necesaria”, afirmó.
El resultado fue un trabajo que demandó cuatro años de producción, con rodajes en más de 20 países y 40 locaciones, y que hoy circula por festivales internacionales.
Uno de los rasgos centrales del documental es la convivencia de miradas contrapuestas. A lo largo del film aparecen productores, científicos, activistas veganos y referentes culturales que exponen argumentos muchas veces opuestos.
“El objetivo no es cambiar la forma de pensar de nadie, sino mostrar hechos e información para que cada uno saque sus conclusiones”, explicó Menacho. “Hay momentos en los que uno se convence de una postura y otros en los que duda. Eso también es parte del valor del documental”, agregó.
Entre los ejes abordados aparecen la huella ambiental del ganado, la eficiencia en la producción de proteínas, el avance de las carnes cultivadas en laboratorio, como ocurre en Singapur, y el crecimiento del veganismo como opción alimentaria y cultural.
Uno de los argumentos centrales que plantea la película es el rol del ganado, y en particular de los rumiantes, como transformadores de recursos que no son aptos para el consumo humano.
“Las vacas consumen pastos y subproductos que los humanos no podemos digerir y los convierten en proteínas de altísima calidad, como la carne y la leche”, sostuvo Menacho. En ese sentido, se muestran ejemplos de sistemas productivos que aprovechan residuos de la agroindustria para alimentar ganado, reduciendo el impacto ambiental.
El documental también destaca algunas cifras importantes, como que, a nivel global se estima que alrededor del 5% de los gases de efecto invernadero provienen del ganado, frente a un porcentaje muy superior asociado al uso de combustibles fósiles.
La película recorre realidades muy distintas, desde la tribu Masai en Kenia, donde las vacas representan riqueza, alimento y estatus social, hasta la India, donde el ganado es sagrado y convive con millones de personas en entornos urbanos.
Allí se muestra cómo la vaca cumple un rol cultural profundo, más allá de su productividad, y cómo esas tradiciones también forman parte del debate global sobre alimentación y sostenibilidad.
Hacia el final, el documental contrapone distintos modelos productivos, como el engorde a corral y la producción a pasto, y plantea la necesidad de analizar cada sistema en función de sus recursos, su eficiencia y su impacto.
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