Un anteproyecto técnico propone llevar agua desde la represa de Rincón del Bonete al sistema del río Santa Lucía para reforzar hasta un 20% el suministro del área metropolitana, con menor impacto ambiental y menor costo que la represa de Casupá.
Ante la necesidad de garantizar el abastecimiento de agua potable para la zona metropolitana, y la decisión del gobierno de cancelar el proyecto Neptuno y avanzar con un paquete de obras centradas en la cuenca del río Santa Lucía , surgió una alternativa distinta que propone mirar fuera de esa cuenca.
Se trata de un anteproyecto presentado por el movimiento Un Solo Uruguay y diseñado por dos técnicos con amplia trayectoria en gestión del agua, el ingeniero agrimensor Luis Alfredo Siqueira, y el ingeniero agrónomo Marcos Ríos. La propuesta plantea trasvasar agua desde la represa de Rincón del Bonete, en la cuenca del río Negro, hacia el Santa Lucía, reforzando así las reservas que abastecen al área metropolitana, en particular Paso Severino.
Según explicó Siqueira en diálogo con Informativo Carve de Cierre, la elección de la cuenca del río Negro responde tanto a la calidad como a la cantidad de agua disponible. “Es una cuenca relativamente sana, con afluentes de muy buena calidad, y con una disponibilidad de agua que no se compara con ninguna otra en el país”, afirmó.
El ingeniero subrayó que la extracción prevista, alrededor de un metro cúbico por segundo, no afecta ni la generación hidroeléctrica ni otros usos del embalse. “Una sola turbina de Rincón del Bonete mueve unos 150 metros cúbicos por segundo. Nosotros estamos hablando de uno. Montevideo consume alrededor de seis”, ejemplificó.
El proyecto contempla llevar el agua desde Rincón del Bonete hasta el sistema del Santa Lucía mediante dos bombeos y una combinación de cañerías y cursos de agua naturales. El primer bombeo cubriría unos 17 kilómetros y el segundo, alrededor de 20 kilómetros.
Siqueira señaló que el diseño se encuentra en constante ajuste para reducir costos, sustituyendo tramos de tuberías por canales a cielo abierto, significativamente más económicos. “Es un anteproyecto, pero muy maduro. Tenemos trazados, cálculos hidráulicos y estimaciones de costos bastante afinadas”, sostuvo.
El objetivo es reforzar el abastecimiento del área metropolitana en aproximadamente un 20%, manteniendo Paso Severino lleno y agregando en forma continua agua bruta al sistema.
Uno de los principales argumentos de los autores es la comparación con la represa de Casupá, tanto en impacto territorial como en costos y tiempos. A diferencia de esa obra, el trasvase desde el río Negro no requiere inundar campos ni desplazar familias, ni genera riesgos asociados a grandes represas.
Además, Siqueira cuestionó la lógica de seguir apostando a obras dentro de la misma cuenca del Santa Lucía. “Casupá está en el mismo régimen pluviométrico. Si hay una sequía fuerte, estamos en el mismo problema. Acá estamos yendo a otra cuenca, más al norte, con mayor seguridad hídrica”, explicó.
En términos económicos, estimó que el proyecto podría costar un tercio de lo que demandaría Casupá, en el entorno de los 50 millones de dólares, y ejecutarse en un plazo de seis meses de obra efectiva, frente a los plazos más largos de construcción y llenado que requiere una nueva represa.
Aunque el gobierno ya tomó la decisión de avanzar con Casupá y otras obras asociadas al sistema del Santa Lucía, los impulsores del trasvase esperan que la propuesta sea evaluada desde un enfoque técnico. “No debería ser una discusión de banderas políticas, sino de eficiencia, costos, impacto ambiental y seguridad del abastecimiento”, sostuvo Siqueira.
El ingeniero indicó que en las últimas semanas comenzaron a surgir contactos con técnicos y autoridades, y que el debate público ha contribuido a dar visibilidad a la iniciativa. “Está madurando como una alternativa real”, afirmó.
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