La tensión entre Irán, Estados Unidos e Israel volvió a escalar con fuerza en las últimas horas, tras una serie de ataques directos y represalias que amplían el conflicto en Medio Oriente y abren múltiples frentes de preocupación, entre ellos el programa nuclear iraní, la estabilidad regional, el impacto en la guerra en Ucrania y el efecto inmediato en los precios del petróleo y la economía global.
El periodista y analista internacional Ignacio Montes de Oca, analizó en Informativo Carve del Mediodía el desarrollo de este conflicto, respecto al cual había anticipado la posibilidad de una nueva ofensiva ya en setiembre del año pasado.
Montes de Oca explicó que su advertencia partió de una conclusión analítica basada en datos concretos, luego de los bombardeos de julio contra instalaciones nucleares iraníes, la propia Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) señaló que el potencial nuclear de Irán no había sido destruido.
“Si las causas que motivaron el primer ataque seguían vigentes, indicios sobre la fabricación de una ojiva atómica y el desarrollo misilístico, era lógico que se produjera un segundo”, sostuvo.
Según el analista, además de la continuidad del programa nuclear, Irán estaba reconstruyendo su sistema de producción de misiles y ampliando su arsenal, lo que reforzó la hipótesis de una nueva ofensiva.
El objetivo declarado por Washington y Tel Aviv es frenar el programa nuclear y el sistema misilístico iraní. Sin embargo, en las últimas horas surgió nuevamente el debate sobre un eventual cambio de régimen en Teherán. Tras la muerte del líder supremo Ali Khamenei y de posibles sucesores, sectores en Israel volvieron a plantear la necesidad de terminar con el régimen de los ayatolás. No obstante, el secretario de Defensa estadounidense, Peter Hegseth, descartó que el propósito sea “democratizar Irán”.
“Se volvió al objetivo inicial, que apunta a neutralizar la amenaza nuclear y misilística”, resumió Montes de Oca.
Irán había advertido que un nuevo ataque derivaría en una guerra regional. Según el analista, esa amenaza comenzó a materializarse con ataques iraníes contra países que respaldan o permiten operaciones estadounidenses en su territorio, mientras Israel intensifica su confrontación con Hezbollah en Líbano.
Montes de Oca afirmó que “el escenario es binario, o se llega a una mesa de negociación y se frenan los ataques, o se avanza hacia un conflicto mucho más amplio, con una coalición intentando remover al régimen religioso iraní”.
Uno de los impactos más inmediatos ya se siente en el mercado energético. El tránsito por el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo y gas que consume el mundo, se redujo aproximadamente un 70%, en lo que el analista calificó como un “semi bloqueo”.
Las amenazas iraníes y el aumento o retiro de coberturas por parte de aseguradoras llevaron a muchas navieras a evitar la zona. El efecto ya es visible en el precio del crudo y el gas.
China aparece como uno de los países más expuestos: cerca del 50% del petróleo que consume proviene de Medio Oriente y alrededor del 19% directamente de Irán. “Si sube el petróleo, suben todos los costos: transporte, producción, energía. Eso alimenta la inflación global y encarece el crédito”, explicó.
En el plano geopolítico, China respalda económicamente a Irán, comprándole casi el 90% de su petróleo, mientras que Rusia mantiene cooperación tecnológica militar, aunque sin asistencia directa significativa.
“Irán está bastante solo esta vez”, evaluó Montes de Oca, quien sostuvo que Moscú enfrenta sus propias limitaciones por el desgaste de la guerra en Ucrania.
El conflicto también puede repercutir en la guerra entre Rusia y Ucrania. Irán ha sido un proveedor clave de drones y misiles para Moscú. Según el analista, Rusia utilizó decenas de miles de drones de diseño iraní y recibió misiles balísticos, munición y equipamiento.
Si ese flujo se ve afectado, podría alterar el equilibrio en el frente ucraniano. De hecho, destacó que por primera vez desde 2023 Ucrania habría recuperado más territorio del que perdió en un mes, marcando un posible cambio de tendencia.
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