Con la presencia de varios ministros pero sin el presidente Yamandú Orsi, se realizó este martes en la zona de Cebollatí (Rocha) la inauguración oficial de la cosecha de arroz, una instancia en la que el sector volvió a plantear preocupaciones por la caída de precios internacionales y los costos de producción.
El evento reunió a más de mil personas en el establecimiento del productor Néstor Santos, en una zona fuertemente arrocera entre los departamentos de Rocha y Treinta y Tres. Participaron autoridades nacionales y departamentales, entre ellas el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti, junto a jerarcas de otras carteras.
Durante su intervención, el presidente de la Asociación Cultivadores de Arroz (ACA), Guillermo O’Brien, planteó los principales reclamos del sector, centrados en la competitividad. Según explicó, el precio internacional del arroz registró una caída cercana al 35% en los últimos 12 meses, lo que impacta directamente en el rubro, que exporta cerca del 95% de su producción.
A pesar de este contexto, las perspectivas productivas son buenas. Se espera una cosecha superior a los 9.000 kilos por hectárea. Sin embargo, la rentabilidad está presionada por los altos costos, ya que el cultivo implica inversiones superiores a los 2.000 dólares por hectárea.
Entre los factores que afectan al sector se mencionaron el tipo de cambio, los costos logísticos, las tarifas portuarias y el precio de la energía eléctrica para el riego.
En ese marco, O’Brien también reclamó avances en infraestructura logística, como la habilitación de corredores para bitrenes y la reactivación del ramal ferroviario entre Río Branco y Montevideo, lo que permitiría reducir significativamente los costos de transporte hacia el puerto.
Otro de los puntos planteados por el sector es la preocupación por la próxima campaña arrocera. Frente al escenario actual de precios y rentabilidad, existe riesgo de una reducción del área sembrada en la próxima primavera.
Este año se cultivaron unas 162.000 hectáreas, menos que las más de 180.000 del ciclo anterior, y el sector teme que el descenso continúe.
En ese contexto, se analiza junto al Banco República y autoridades del gobierno la implementación de instrumentos financieros que ayuden a sostener a los productores hasta la próxima zafra.
Desde el sector también señalaron que la industria arrocera tiene capacidad instalada para procesar un volumen mayor de producción, por lo que una caída significativa del área sembrada impactaría en los costos de toda la cadena.
Entre las perspectivas a futuro, el sector destacó avances en procesos de certificación para facilitar el acceso a mercados exigentes como el de la Unión Europea.
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