El Ferrocarril Central, una de las obras de infraestructura más importantes de la historia reciente de Uruguay, actualmente funciona con un nivel de uso cercano a un tercio de su capacidad total, según explicó el director nacional de Transporte Ferroviario, Waberley Tejera.
Hoy circulan entre diez y once trenes diarios entre el puerto de Montevideo y Paso de los Toros, principalmente vinculados a la operativa de UPM, incluyendo el traslado de celulosa y productos químicos.
Tejera reconoció que la línea está “subutilizada”, aunque aclaró que el sistema aún atraviesa una etapa de estabilización. “El ferrocarril no es solo la vía. Es un sistema complejo que incluye señalización, locomotoras, vagones, personal y operación. Todo eso tiene que funcionar de forma coordinada”, explicó.
En ese sentido, destacó que durante el último año se logró mejorar significativamente la operativa. Antes, cada tren podía detenerse hasta diez veces por fallas técnicas, hoy los tiempos de viaje se ubican incluso por debajo de lo previsto. El trayecto entre Paso de los Toros y Montevideo se realiza en unas cinco horas.
Pese al bajo nivel de uso actual, desde el gobierno aseguran que existe demanda para expandir el sistema. “Si tomáramos todas las solicitudes que tenemos, no alcanzaría la infraestructura actual”, afirmó Tejera.
Para responder a esa demanda, se trabaja en la incorporación de nuevos operadores. El grupo RAS, que ya cuenta con locomotoras en el país, podría comenzar a operar hacia fines de este año.
Uno de los proyectos clave es mejorar el acceso ferroviario al puerto de Montevideo, incluyendo la posibilidad de llegar directamente a la terminal de contenedores.
Esto permitiría reducir costos logísticos, mejorar tiempos de traslado, y aumentar la competitividad del puerto.
El Ferrocarril Central fue diseñado como una línea mixta, apta tanto para carga como para pasajeros. En ese marco, el gobierno analiza la viabilidad de un tren de cercanías entre Montevideo y Progreso. El proyecto abarcaría unos 26 kilómetros y se integraría al sistema de transporte metropolitano.
El estudio de viabilidad estaría pronto en el segundo semestre de este año.
“Hay mucha expectativa de la gente, pero no es solo poner un tren. Hay que asegurar que sea sostenible”, señaló Tejera.
El servicio de pasajeros entre Tacuarembó y Rivera se mantiene activo, aunque con dificultades operativas. Actualmente funciona dos veces por semana y cumple un rol social clave para localidades con menor acceso al transporte.
En paralelo, el gobierno proyecta obras para extender la red hacia el norte, incluyendo reparación del puente sobre el río Negro, mantenimiento de vías hasta Rivera, articulación con el puerto seco de Rivera y limitaciones para la conexión con Brasil.
Uno de los principales obstáculos para la integración regional es la diferencia de trocha ferroviaria con Brasil, lo que dificulta la circulación directa de trenes.
A esto se suma el mal estado de la infraestructura del lado brasileño para cargas pesadas.
Todas estas definiciones se enmarcan en la elaboración de un plan maestro ferroviario, que busca trazar una hoja de ruta a largo plazo. El documento comenzará a arrojar resultados preliminares en los próximos meses y será clave para definir inversiones y prioridades.
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