Mientras Uruguay se prepara para el inicio de la zafra pesquera de invierno, vuelve al centro del debate la prospección sísmica realizada frente a la costa uruguaya por el buque Prospector, que trabajó entre el 28 de febrero y el 12 de abril en busca de información sobre el subsuelo marino.
El biólogo especializado en bioacústica Javier Sánchez Telechea señaló en entrevista con Informativo Carve del Mediodía que la zona intervenida “es muy rica y diversa en especies”, y sostuvo que eso ya estaba documentado por investigadores que presentaron informes en el marco de acciones judiciales anteriores.
La técnica utilizada consiste en emitir pulsos acústicos de alta intensidad cada pocos segundos para analizar cómo rebota el sonido en el fondo marino. Según explicó el especialista, esos sonidos pueden alcanzar entre 230 y 260 decibeles y viajar miles de kilómetros bajo ciertas condiciones oceánicas.
Durante el operativo se registraron 385 avistamientos y más de 100 detecciones acústicas de fauna marina sensible. Además, la empresa apagó las fuentes sonoras en 104 ocasiones y retrasó operaciones otras 131 veces ante la presencia de animales.
Sin embargo, Sánchez Telechea relativizó la eficacia de esos protocolos. “Son medidas de mitigación, no de salvación”, afirmó.
Indicó que detener la actividad cuando una ballena o delfín ingresa en un radio de mil metros no elimina el impacto, ya que para especies que se orientan y comunican por sonido esa distancia “no es nada”.
El investigador advirtió que los pulsos sísmicos no solo afectan mamíferos marinos, sino también peces, tortugas, aves y organismos microscópicos. Explicó que huevos, larvas y plancton pueden destruirse cerca de la fuente sonora debido a la potencia de la onda acústica.
Sobre el posible impacto en la pesca, sostuvo que aún es difícil atribuir eventuales bajas de captura exclusivamente a la sísmica, porque también influyen variables climáticas y oceanográficas. No obstante, recordó antecedentes judiciales vinculados a una prospección anterior en 2013-2014 por presunta caída en capturas de merluza.
Consultado sobre quienes vinculan la reciente aparición de una orca debilitada en Punta del Este con la actividad sísmica, respondió que no puede descartarse, aunque probarlo científicamente es complejo. Explicó que para confirmar daño auditivo por ondas sonoras se requiere estudiar estructuras internas del oído poco después de la muerte del animal, algo que no siempre se realiza.
El especialista cuestionó que no se hubiera desarrollado una investigación previa integral de la zona para conocer qué especies habitan allí y cuál sería el mejor momento del año para realizar este tipo de tareas. “Había que haber hecho una línea de base para saber qué había, cuándo y dónde”, sostuvo.
La primera etapa de prospección ya finalizó y está previsto retomar trabajos en noviembre, extendiéndose hasta abril de 2027.
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