Está sucediendo una transformación radical del mercado laboral en China, donde la inteligencia artificial ha pasado de ser una herramienta de soporte a un mecanismo de “destilación humana” que amenaza con sustituir la identidad profesional por clones digitales.
El especialista en tecnología Mauro D. Ríos analiza cómo el sector de la IA en aquel país ha alcanzado casi los US$ 2 billones en 2025. Y han surgido proyectos tan curiosos como aterradores como Colleague.Skill, un marco técnico que permite a las empresas clonar las habilidades, el estilo de comunicación y el juicio de los empleados a partir de sus correos y registros de chat, lo que habilita prescindir de ellos.
Se un dilema ético profundo sobre la propiedad de la experticia individual y el riesgo de que el trabajador sea tratado simplemente como un donante de datos para su propio reemplazo algorítmico.
En un contexto donde el desempleo juvenil urbano escaló al 16,9% en marzo de 2026, China no sólo desarrolla IA como innovación, sino también para compensar una población envejecida que ya no trabaja y un desempleo y pobreza que amenaza con menguar los indicadores económicos y de desarrollo del país.
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