El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea avanza en el Parlamento uruguayo y podría ser aprobado esta semana por ambas cámaras. Mientras el gobierno destaca los beneficios económicos generales, sectores productivos específicos advierten riesgos. Entre ellos, los queseros artesanales plantean que la apertura comercial podría afectar seriamente su actividad, debido al ingreso de productos europeos más baratos y a restricciones sobre denominaciones tradicionales.
El presidente de la Asociación del Queso Artesanal, Edgar Vila, explicó en Informativo Carve de Cierre que el sector involucra a unas 600 familias en todo el país, concentradas principalmente en los departamentos de Colonia y San José, donde la producción forma parte de una tradición histórica y familiar.
La quesería artesanal en Uruguay se caracteriza por ser una actividad predominantemente familiar, con productores medianos y pequeños que elaboran y comercializan su propia producción. Según Vila, cerca de 80 toneladas de queso artesanal se destinan anualmente al mercado interno.
“El mayor porcentaje son medianos y chicos productores, donde también la mujer rural cumple un rol fundamental en todas las tareas”, señaló.
Sin embargo, el sector enfrenta dificultades estructurales, como la falta de recambio generacional. “Las personas mayores se están retirando y muchos jóvenes buscan otras actividades o se van del campo. Es un trabajo de todos los días, muy exigente”, explicó.
Esta situación se agrava por la dificultad para encontrar mano de obra, incluso para suplencias temporales en las queserías.
Uno de los principales temores ante el acuerdo Mercosur-UE es el aumento de la competencia de quesos importados, que podrían ingresar sin aranceles o con costos reducidos.
“Hoy ya está entrando mucho queso europeo y con precios bastante similares a los quesos artesanales uruguayos. Si se eliminan los aranceles, van a quedar más baratos y eso va a ser competencia directa para nosotros”, advirtió Vila.
El dirigente señaló además que los productores europeos cuentan con subsidios estatales, lo que genera una desventaja competitiva.
“Allá tienen respaldo del gobierno para poder producir. Nosotros no tenemos subsidios ninguno, y eso nos complica más todavía”, afirmó.
Según el representante del sector, el impacto podría obligar a muchos productores a abandonar la actividad. “Vamos a tener que buscar otro rubro, porque tal vez no podamos competir con los productos de la comunidad europea”, sostuvo.
Otro aspecto crítico del acuerdo es el reconocimiento de las indicaciones geográficas europeas, que protegerán nombres como “parmesano”.
Esto implicará que los productores uruguayos no podrán utilizar esas denominaciones, aunque mantengan los mismos procesos productivos.
“La elaboración podría ser la misma, pero no se podrá vender con ese nombre”, explicó Vila.
Al mismo tiempo, el sector reclama que Uruguay avance en la protección de sus propias denominaciones, como el queso Colonia, el Sapicán o el Yamandú, desarrollados localmente pero sin reconocimiento formal.
Los queseros fueron recibidos la semana pasada por legisladores en la Comisión Especial Bicameral que analizó el acuerdo. Según Vila, los parlamentarios señalaron que evaluarán posibles medidas para mitigar el impacto, aunque aún no hay definiciones concretas.
Entre las herramientas mencionadas por el gobierno figuran salvaguardas o apoyos específicos para sectores sensibles, aunque el sector considera que todavía no existen medidas claras.
“Por ahora lo van a estudiar, pero no tenemos nada concreto”, afirmó.
El sector reclama medidas de protección y políticas específicas que permitan sostener una actividad que, además de su valor económico, forma parte de la identidad productiva del interior del país.
“Lo que nos importa es poder proteger al productor”, concluyó Vila.
A la incertidumbre por el acuerdo comercial se suma una situación climática adversa en el sur del país. La falta de lluvias afecta la disponibilidad de pasturas y obliga a los productores a utilizar reservas previstas para el invierno.
“Estamos comiendo reservas que eran para el invierno. Está todo muy seco y los verdeos no brotan”, explicó Vila.
Aunque el gobierno evalúa declarar la emergencia agropecuaria en algunas zonas, el dirigente considera que las medidas llegan tarde.
“Los productores ya lo habían advertido. Siempre hay alguna ayuda, pero me parece que viene tarde”, señaló.
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