Uruguay y China reafirmaron en Beijing su voluntad de profundizar la Asociación Estratégica Integral, en el marco de la visita oficial de Uruguay al país asiático, encabezada por el presidente Yamandú Orsi, que coincide con la conmemoración de los 38 años de relaciones diplomáticas entre ambos países.
La delegación que viajó a China está integrada por unas 150 personas, entre ellas más de cien empresarios de 80 compañías, ministros y jerarcas de organismos públicos. La agenda combinó promoción comercial, atracción de inversiones y cooperación institucional, y derivó en la firma de una batería de memorandos de entendimiento, protocolos sectoriales y una declaración conjunta de 32 puntos.
Para el doctor en Relaciones Internacionales y director del Instituto de Negocios Internacionales de la Universidad Católica del Uruguay, Ignacio Bartesaghi, la visita “es positiva en términos generales”, aunque dejó algunos vacíos relevantes.
“Siempre es bueno ir a China. Todos los presidentes de Uruguay lo han hecho y eso muestra una política de Estado. Fue una delegación muy grande, eso confirma el interés que existe en profundizar el vínculo, tanto desde el sector público como privado”, señaló.
Bartesaghi advirtió que el énfasis del viaje estuvo más en lo político que en lo económico-comercial, en parte porque la visita se dio “muy rápido” al inicio del nuevo gobierno.
“Quizás faltó tiempo para madurar algunos temas comerciales. Se avanzó más en la declaración política y en el gesto diplomático que en resultados concretos”, explicó.
En ese sentido, cuestionó que la declaración conjunta no incluyera ninguna mención explícita al inicio de negociaciones para la firma de un tratado de libre comercio bilateral entre ambos países.
“Ahí está el mayor debe. Uruguay aceptó prácticamente todo lo que China pidió que estuviera en la declaración, pero no aparece ni el estudio de factibilidad para un TLC Uruguay–China ni un cronograma claro para avanzar. Eso es llamativo”, sostuvo.
Consultado sobre la posibilidad de un acuerdo entre China y el Mercosur, Bartesaghi fue escéptico y consideró que hoy es poco viable. “El principal obstáculo no es Paraguay ni Taiwán, ni siquiera Argentina. El mayor freno está en Brasil. Lula no está dispuesto a una apertura de ese nivel con China”, afirmó.
En ese contexto, insistió en que la opción más realista sigue siendo un acuerdo bilateral entre Uruguay y China. “Si hay un acuerdo Mercosur–China será con Uruguay como puerta de entrada, o directamente no será”, resumió.
La visita se produjo en un escenario global marcado por la creciente competencia entre China y Estados Unidos por influencia en América Latina, un factor que, según Bartesaghi, no puede ignorarse.
“El contexto es otro. La declaración tiene elementos políticos que claramente van a molestar a Estados Unidos, pero Uruguay tampoco puede no ir a China ni puede evitar ciertos párrafos que China siempre exige”, explicó.
Sobre la reafirmación del principio de “una sola China”, recordó que no se trata de una novedad. “Está en todas las declaraciones desde 1988, incluidas las firmadas por Tabaré Vázquez y Luis Lacalle Pou. La polémica surge por el cambio de contexto, no por el contenido”, señaló.
Respecto a los memorandos firmados, Bartesaghi advirtió que el desafío central no es la cantidad sino la implementación. “No alcanza con firmar 19 o 20 acuerdos y decir que fue un éxito. El éxito es cuando se implementan. Uruguay tiene una brecha muy grande entre lo que anuncia y lo que efectivamente lleva a la práctica”, remarcó.
También señaló que Uruguay aún no tiene una estrategia clara para aprovechar oportunidades en áreas como servicios, turismo, tecnología o inversiones chinas.
“China no invierte en Uruguay no porque no haya potencial, sino porque no sabemos qué pedirle. No hay equipos permanentes pensando estratégicamente la relación con China, ni en el Estado ni en el sector privado”, afirmó.
En paralelo, Bartesaghi dijo que la relación con China es estratégica para Uruguay, pero sigue concentrada en pocos productos de exportación y en un comercio muy desequilibrado en términos de valor agregado.
“Somos un socio estratégico en tres o cuatro productos, pero falta una visión de desarrollo. China puede jugar un rol importante para saldar déficits estructurales de Uruguay, pero eso requiere más preparación, más conocimiento y una estrategia clara”, enfatizó.
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