La presidenta de AEBU, María Eugenia Estoup, sostuvo que el déficit registrado por la Caja Bancaria en 2025 “ya estaba previsto” en las proyecciones realizadas durante la aprobación de la ley de reestructura de 2023 y aseguró que el resultado final fue “mejor al esperado”.
Según explicó, el sistema atravesará sus años más complejos entre 2025 y 2027 debido al desequilibrio entre trabajadores activos y jubilados, producto de la falta de ingreso de personal en la banca oficial durante años y de los cambios provocados por la pandemia en el empleo y las estructuras salariales.
En entrevista con Informativo Carve del Mediodía, Estoup indicó que el déficit de 2025 terminó siendo 22 millones de dólares menor al presupuestado, entre otros factores, porque muchos trabajadores optaron por permanecer en actividad gracias a incentivos previstos en la reforma.
La dirigente sindical recordó que la solución aprobada para sostener la Caja implicó aportes de todas las partes involucradas: trabajadores, jubilados, empresas y Estado. En el caso de los trabajadores, señaló que debieron extender su vida laboral, mientras que los jubilados realizan una contribución específica y los bancos incrementaron sus aportes vinculados a los activos financieros.
En ese sentido, defendió el mecanismo creado en la reforma de 2008, que establece contribuciones de las instituciones financieras en función de sus activos, como forma de compensar la sustitución de puestos de trabajo por tecnología.
“Los bancos acordaron ese mecanismo y ahora no pueden cuestionarlo”, afirmó Estoup, quien además remarcó que el sector financiero cerró 2025 con una rentabilidad superior al 20% sobre su patrimonio y ganancias mayores a 650 millones de dólares.
La presidenta de AEBU sostuvo que el avance tecnológico y la inteligencia artificial están reduciendo la cantidad de trabajadores activos en distintos sectores de la economía y planteó que el sistema previsional deberá buscar nuevas fuentes de financiamiento. “Con los aportes sobre los salarios solamente va a ser muy difícil sostener la seguridad social”, afirmó.
En esa línea, defendió que el modelo aplicado en la Caja Bancaria, donde las empresas aportan también por los activos financieros, podría servir como referencia para otros sectores afectados por la automatización.
Estoup aclaró que el sindicato no se opone a la incorporación de tecnología, pero reclamó una “transición justa” que permita que el aumento de productividad y rentabilidad generado por la automatización también tenga impacto positivo en el empleo, la protección social y el bienestar colectivo.
“La inteligencia artificial y los avances tecnológicos no pueden beneficiar solamente a las empresas; también deben traducirse en progreso social y trabajo digno”, agregó.
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