El director ejecutivo del centro de estudios Ceres, Ignacio Munyo, lanzó una advertencia sobre la situación fiscal y estructural de la economía uruguaya, marcada por el crecimiento continuo del gasto público, un déficit fiscal elevado y señales de pérdida de competitividad.
En diálogo con Informativo Carve del Mediodía, Munyo sostuvo que Uruguay enfrenta un problema fiscal que ya no se puede postergar, en un contexto en el que el crecimiento de la economía no acompaña el aumento del gasto estatal.
Munyo destacó que el gasto público uruguayo ha crecido de manera sostenida en las últimas décadas. Desde 2005, el gasto por persona se ha duplicado y media vez más en términos reales. Sin embargo, a pesar de ese crecimiento, el país no ha alcanzado tasas de crecimiento económico comparables, durante la última década el producto interno bruto (PIB) creció apenas en promedio un 1% anual.
El punto crítico, según el economista, no es solo la magnitud del gasto, sino la manera en que se discute y aprueba el presupuesto. “En Uruguay se discute apenas el 1% del presupuesto. El otro 99% se da por hecho, no se revisa ni se controla por su impacto real”, explicó Munyo.
Además, advirtió que cerca del 30% del gasto público no puede ser claramente identificado en términos de destino o función debido a cómo está registrado.
El déficit fiscal de Uruguay se acercaría al 5% del PIB, un nivel que Munyo calificó de preocupante. Si bien el país continúa teniendo acceso a financiamiento externo a tasas favorables, este endeudamiento tiene efectos complejos sobre la economía.
“El Estado uruguayo deberá salir al mercado internacional este año a buscar cerca de 6.000 millones de dólares para financiar el déficit”, dijo Munyo. Esa entrada de dólares, explicó, presiona a la baja al tipo de cambio y encarece el peso, lo que termina perjudicando la competitividad de la economía local.
Según el economista, el bajo valor del dólar en Uruguay responde tanto a factores globales como a una estructura fiscal interna que incentiva un peso fuerte frente a la moneda estadounidense.
Munyo afirmó que Uruguay ha perdido competitividad frente a otros destinos de inversión, en parte por el alto costo operativo, tributario y regulatorio. “Hoy Uruguay es caro para atraer inversiones, incluso comparado con otros países que han ganado terreno en la región y en el mundo”, señaló.
El economista destacó además que la cantidad de empresas que han cerrado en los últimos años con un récord de quiebras y concordatos, refleja las tensiones del entorno económico.
Otro foco del análisis fue el tamaño del Estado. Munyo advirtió que Uruguay cuenta con un funcionario público cada 12 habitantes, una proporción mayor que la de países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), donde la relación es aproximadamente uno cada 20 habitantes.
Para Munyo, el problema no es sólo la cantidad, sino cómo se gestionan los recursos humanos: los funcionarios no se redistribuyen según las necesidades de cada área, y muchas funciones quedarán duplicadas o innecesarias.
El economista de Ceres criticó que la discusión sobre el gasto público se centre en aumentos marginales, mientras no se enfrentan los rubros estructurales ni se evalúa su impacto. Para Munyo el verdadero desafío es reformar el Estado, priorizando eficiencia, resultados y enfoque en funciones esenciales, y no solo buscar crecimiento económico “como un deseo”.
“Transformar el gasto implica asumir conflictos que no se quieren asumir. Mientras eso no pase, el gasto seguirá creciendo sin resultados y el costo lo pagará toda la sociedad”, concluyó.
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