La decisión de China de suspender al frigorífico San Jacinto encendió una señal de alerta en la cadena cárnica uruguaya, en medio de advertencias crecientes por la presencia de residuos de garrapaticidas en animales enviados a faena.
El presidente de la Federación Rural, Rafael Normey, calificó la situación como “muy importante” y advirtió que se trata de un riesgo que venía en aumento.
“Llegamos a un límite donde directamente se suspende un frigorífico. No es menor lo que está pasando”, afirmó en Informativo Carve del Mediodía.
Según datos del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, los casos de carne con residuos por encima de los límites permitidos alcanzan actualmente el 0,74%.
Si bien el porcentaje es bajo, la tendencia preocupa. Históricamente estaba en torno al 0,4%, luego subió a 0,5%, y ahora se ubica cerca de 0,64%–0,74%. “En términos generales Uruguay está muy bien, pero el crecimiento del indicador obliga a actuar”, explicó Normey.
El trasfondo del problema está en el avance de la garrapata, especialmente en zonas donde se ha detectado resistencia a distintos principios activos. Esto genera mayor uso de garrapaticidas, riesgo de errores en los tiempos de espera antes de la faena y aumento de residuos en la carne.
Además, la garrapata transmite enfermedades como la “tristeza parasitaria”, que puede provocar alta mortandad en el ganado. “La situación es compleja y genera una presión enorme sobre los productores”, señaló el dirigente.
Normey aclaró que los casos detectados no implican un riesgo relevante para la salud. La mayoría de los positivos está por debajo de los niveles que afectan el consumo. El problema es principalmente comercial, por exigencias de los mercados internacionales
“No es carne que no se pueda consumir, sino que no cumple con algunos requisitos de exportación”, explicó.
Uno de los mensajes centrales de la Federación Rural es evitar prácticas incorrectas en el campo. El dirigente subrayó que en Uruguay se puede enviar ganado con garrapata a faena, el riesgo está en el uso inadecuado de productos veterinarios.
“Hay que machacar con eso para que nadie cometa errores por desconocimiento”, afirmó.
La suspensión del frigorífico ocurre poco después de avances en la relación sanitaria con China, donde Uruguay había logrado alinear criterios sobre inocuidad.
Según Normey, reconocer el problema y actuar es valorado por ese mercado. “Uruguay levanta la mano y dice ‘tenemos un problema y nos estamos ocupando’, y eso es bien visto”.
“Esto se soluciona con trabajo serio y responsable. La cadena cárnica tiene la capacidad para revertirlo rápidamente”, resaltó Normey.
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