Según explicó el periodista y analista Tomás Friedman, la firma del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea que se concretará este sábado en Asunción representa un hito histórico tras casi 26 años de negociaciones, aunque llega con una puesta en escena política compleja. Paraguay busca capitalizar el momento como país anfitrión y presidente pro témpore del Mercosur, mientras que Brasil optó por un movimiento diplomático paralelo: el presidente Luiz Inácio Lula da Silva no asistirá a la ceremonia y recibirá en Río de Janeiro a las máximas autoridades de la Unión Europea, en una señal de protagonismo propio dentro del bloque. Friedman subrayó que, pese a estas tensiones y ausencias, el acuerdo involucra a un mercado de unos 700 millones de personas y constituye el entendimiento birregional más relevante firmado por el Mercosur, aunque advirtió que su impacto económico no será inmediato y que la implementación efectiva demorará al menos dos o tres años, tras la ratificación en los parlamentos nacionales y en el Parlamento Europeo.