La situación en Medio Oriente atraviesa horas de máxima incertidumbre, con señales contradictorias entre anuncios diplomáticos, escalada militar y un fuerte impacto en los mercados internacionales.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sorprendió el domingo al advertir sobre posibles ataques a instalaciones energéticas de Irán. Sin embargo, al día siguiente moderó su postura y aseguró que apuesta a la vía diplomática. El problema es que, hasta ahora, no hay claridad sobre con quién se estaría negociando ni cuáles son los términos concretos de esas conversaciones.
Esa ambigüedad se reflejó rápidamente en el mercado del petróleo. El precio del Brent registró una fuerte caída tras el anuncio de diálogo, pero minutos después volvió a subir tras desmentidos desde Irán. Actualmente, el barril se mueve en torno a los 100 dólares, en un contexto de alta volatilidad.
Más allá de la cotización, especialistas advierten que el verdadero problema es la disponibilidad física del crudo. El Estrecho de Ormuz, clave para el comercio global, continúa parcialmente bloqueado por Irán, lo que complica el transporte y genera una presión adicional sobre los precios.
En paralelo, el conflicto militar sigue escalando. Se registran bombardeos en ciudades como Tel Aviv, Teherán y Beirut. Israel mantiene ataques en territorio iraní y libanés, mientras que Irán ha respondido con misiles que alcanzaron objetivos en países del Golfo.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, fue enfático en que la guerra continúa, lo que evidencia una falta de alineación total con Washington.
En el plano diplomático, se manejan contactos indirectos con mediación de países como Qatar, Omán y Pakistán. No obstante, desde Teherán insisten en que no habrá negociaciones mientras continúen los bombardeos.
Uno de los elementos que más preocupación generó en las últimas horas fue el alcance del arsenal iraní. Se reportaron impactos incluso en la base de Diego Garcia, a miles de kilómetros, lo que encendió alarmas en Europa sobre la capacidad de Irán de proyectar ataques a larga distancia.
El conflicto también empieza a tener consecuencias económicas concretas a nivel global. Europa enfrenta una creciente incertidumbre energética, mientras que en América Latina varios países ya registran subas en los combustibles.
A esto se suma el trasfondo político. Trump enfrenta presión interna en un año electoral clave en Estados Unidos, mientras que en Israel se especula con un posible adelantamiento de elecciones si el gobierno logra capitalizar el escenario bélico.
Escuchá el informe completo del periodista Tomás Friedmann, especialista en asuntos internacionales.
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