Delegaciones de Estados Unidos e Irán se encuentran en Islamabad (Pakistán), para iniciar negociaciones de paz en un contexto marcado por la incertidumbre y el debilitamiento del cese del fuego en Medio Oriente.
La delegación estadounidense está encabezada por el vicepresidente Mike Pence, mientras que Irán participa con su canciller. El encuentro es mediado por el gobierno pakistaní, que busca sostener una tregua considerada “inestable” desde su inicio.
Uno de los principales focos de tensión es el Estrecho de Ormuz, que permanece parcialmente cerrado. Por esa vía clave para el comercio energético mundial circulan habitualmente unos 140 barcos diarios, pero desde el inicio del alto el fuego solo han transitado unos pocos buques. A esto se suma la intención de Irán y Omán de cobrar un peaje de hasta dos millones de dólares por embarcación, lo que generó el rechazo del presidente Donald Trump.
En paralelo, la situación regional continúa deteriorándose. Israel asegura que no forma parte del cese del fuego y mantiene ataques sobre Líbano, en el marco de su conflicto con el grupo Hezbollah. En las últimas horas, Israel llevó a cabo uno de los mayores bombardeos desde el inicio de las hostilidades, con cientos de muertos y heridos, según reportes.
Ante este escenario, Trump busca ampliar las negociaciones y promover un acuerdo más amplio en la región, que incluya también a Israel y Líbano, países que no mantienen relaciones diplomáticas desde 1948. Se prevé una reunión en Washington en los próximos días para intentar avanzar en ese frente.
La crisis en el Golfo también genera efectos económicos a escala global. El precio del petróleo se mantiene cercano a los 100 dólares, mientras que el cierre parcial del Estrecho de Ormuz afecta el suministro energético y eleva los costos logísticos. China, principal importador de crudo, ha presionado para destrabar la situación debido a su alta dependencia de esa ruta.
Además, la guerra amenaza con agravar la seguridad alimentaria mundial. Según advertencias de organismos internacionales, el encarecimiento de fertilizantes y las dificultades en el transporte podrían empujar a millones de personas a situaciones de hambruna.
En paralelo, la guerra entre Rusia y Ucrania continúa sin avances hacia una solución. El presidente Vladimir Putin anunció un cese del fuego unilateral por la Pascua ortodoxa, mientras que su par ucraniano, Volodymyr Zelensky, propuso extender la tregua sin éxito.
En América Latina, la situación en Venezuela permanece estancada, sin calendario electoral definido, mientras que en Cuba, el presidente Miguel Díaz-Canel reafirmó su continuidad en el poder y condicionó cualquier diálogo con Estados Unidos al levantamiento del embargo.
El escenario posterior a los conflictos plantea desafíos de gran magnitud. La reconstrucción de zonas devastadas como Franja de Gaza, Líbano e Irán requerirá inversiones de miles de millones de dólares y podría extenderse durante décadas. A esto se suman los impactos sociales y humanitarios de largo plazo en las poblaciones afectadas.
Mientras tanto, los mercados internacionales se mantienen expectantes ante el resultado de las բանակցaciones en Islamabad, que podrían ser clave para definir la evolución del conflicto en las próximas semanas.
Escuchá el informe completo del periodista Tomás Friedmann, especialista en asuntos internacionales.
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