El experto en tecnología de la información y secretario general de Internet Society Uruguay, Mauro Ríos, analizó el impacto de la inteligencia artificial en el empleo, la expansión de las estafas digitales y los desafíos de seguridad que enfrenta Uruguay.
El especialista aseguró que más del 90% de los delitos que se comenten en Uruguay tiene un componente digital. Aunque las denuncias oficiales registran 31.000 casos anuales, las encuestas de victimización sugieren que solo en estafas podrían producirse hasta 30.000 episodios por mes.
Además, el perjuicio económico estimado ronda los 27 millones de pesos anuales.
“La mayoría de los fraudes no dependen de hackers sofisticados, sino de ingeniería social, convencer al usuario de entregar información sensible”, explicó.
En este marco, Ríos entiende que no debería generarse un marco jurídico paralelo para delitos digitales, ya que, a su entender, “el delito es delito, no importa el medio” por el cual se cometa. “Una estafa es una estafa, ya sea en internet o fuera de internet. El marco regulatorio actual es aplicable, salvo para la familia de delitos propiamente informáticos contra sistemas”, destacó.
Según el experto, Uruguay está mejor preparado para asistir a organizaciones que a individuos. En casos de estafas bancarias, por ejemplo, muchas veces la responsabilidad recae en el usuario que reveló su PIN o clave.
“A nivel individual, los afectados deben acudir a Delitos Informáticos del Ministerio del Interior. El CERT de Agesic es más bien institucional”, apuntó.
Ríos destacó que la inteligencia artificial (IA) también es utilizada para actividades ilícitas, por lo que su desarrollo y los avances que tiene a diario, que son muy importantes, tienen consecuencias en los delitos. Mientras las grandes corporaciones limitan sus modelos por razones éticas y legales, existen sistemas de libre acceso capaces de generar herramientas de ataque.
“La tecnología evoluciona tanto para los buenos como para los malos. Los del lado correcto estamos limitados por la ética y las leyes; los otros, no”, subrayó.
El especialista insistió en que la primera defensa frente a delitos digitales es el sentido común, es decir, hay que desconfiar de mensajes o llamados sospechosos, no se deben compartir datos sensibles, es necesario reflexionar antes de publicar fotos o información personal en redes.
Por otra parte, se refirió al impacto de la IA en el mercado laboral. Destacó que según datos internacionales, podría desplazar 80 millones de empleos directos, aunque generaría más de 100 millones de nuevas ocupaciones.
“Numéricamente se puede equilibrar, pero humanamente no. Reconvertir adultos alejados del sistema educativo es muy costoso”, advirtió.
En América Latina, donde la deserción en educación media supera el 30%, la adaptación a nuevos oficios tecnológicos se presenta como un desafío mayor.
En su libro, denominado El futuro del trabajo: Entre el sueño y la pesadilla, Ríos analiza el impacto del teletrabajo, que creció con la pandemia pero perdió protagonismo frente al retorno a la presencialidad en grandes empresas.
Sobre la computación cuántica, sostuvo que aún es una tecnología de laboratorio, aunque con potencial para generar una capacidad de proceso “descomunal”.
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