En la cuarta entrega de la columna de la consultora Rocío Miranda, denominada Generación experta, el foco estuvo puesto en pasar de la teoría a la acción. Luego de abordar el edadismo y las dificultades que enfrentan las personas mayores de 40 años en el mercado laboral, la propuesta ahora apunta a herramientas concretas, simples y sin costo para mejorar las oportunidades de reinserción.
En momentos donde el mercado parece más quieto, no se trata de hacer más, sino de hacer algo distinto. Es tiempo de trabajar en uno mismo, revisar el perfil y proyectarse hacia afuera.
Para ello, Miranda nombró tres microacciones clave, como actualizar o crear perfil en LinkedIn, la red profesional por excelencia, que es una vidriera laboral imprescindible. Tener un perfil actualizado, con información clara, palabras clave y actividad frecuente, mejora la visibilidad y las oportunidades. Para quienes aún no están en la plataforma, el primer paso es abrir una cuenta y comenzar a explorar. No requiere inversión económica, pero sí dedicación y constancia.
La segunda acción es activar la red de contactos. Las personas mayores de 40 no parten de cero, tienen una red construida a lo largo de años de trabajo, estudio y vida social. El ejercicio consiste en identificar contactos relevantes y retomar el vínculo de forma simple: un mensaje, una invitación a tomar un café o mantener una conversación. El objetivo no es pedir trabajo directamente, sino reactivar relaciones.
Por último, recomendó generar nuevas conexiones a partir de vínculos existentes. Cada contacto puede abrir la puerta a otros. A través de recomendaciones y presentaciones, la red se amplía y se accede a nuevas oportunidades. En un mercado laboral como el uruguayo, donde los vínculos son cercanos, este efecto multiplicador puede ser clave.
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