Un allanamiento en una boca de drogas de Rivera redundó el miércoles en la detención de dos hombres, uno requerido por homicidio y otro por hurto. Hasta ahí, lamentablemente, no hay sorpresas. El shock se dio cuando los policías encontraron en esta boca también a una niña de 13 años, que llevaba desaparecida desde octubre. La niña vivía en un hogar del INAU cuando desapareció, y la Justicia determinó que ahora vuelva a estar bajo la órbita estatal.
Es el último de un collar de noticias muy fuertes vinculadas con el organismo que debe velar por la seguridad de niños y adolescentes, problemas que no comenzaron con este gobierno sino que se vienen arrastrando. Un niño de 10 años murió mientras dormía el 11 de enero en una clínica de salud mental al amparo del INAU. El 31 de diciembre, un adolescente de 15 años se escapó del hogar Tribal y apareció ahogado en la costa de Capurro.
Por poner un ejemplo distinto: a fin de año, El Observador reportó que el INAU entregó a una bebé en adopción sin consultar adecuadamente con la familia biológica extendida; nueve meses más tarde, un tío reclamó la tenencia y la Justicia le quitó la custodia a la mamá adoptiva.
Estos casos encendieron las alertas de la Institución Nacional de Derechos Humanos (Inddhh), que ha publicado comunicados expresando dolor y preocupación por los fallecimientos, y que pidió que se revise la decisión judicial con respecto a la adopción revocada. En este último caso, además, se señaló que el INAU no respondió a los pedidos de información.
Escuchá a propósito de los pasos que viene tomando la Inddhh la entrevista con la Dra. Mariana Mota, integrante del directorio de ese organismo.
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