La Intendencia de Rocha aprobó un decreto que establece la obligación de tratar o eliminar las palmeras Phoenix ubicadas en predios privados dentro de una franja estratégica del departamento. La medida busca evitar el ingreso del picudo rojo, plaga que ya afecta a Maldonado y Lavalleja, y que representa un riesgo para el palmar de butiá, declarado patrimonio por la Unesco.
El director de Espacio Público de la Intendencia de Rocha, Alberto Carpenter, explicó en diálogo con Informativo Carve de Cierre que el plan es resultado de un trabajo interinstitucional que involucra a la comuna, ministerios, el CURE, el SINAE y otras entidades.
La franja definida tiene entre 15 y 20 kilómetros de ancho, desde La Paloma hasta Cebollatí, y abarca tanto espacios públicos como predios privados.
Los dueños de palmeras Phoenix deberán aplicar tratamientos preventivos con empresas habilitadas por el Ministerio de Ganadería o, en caso contrario, permitir que la intendencia actúe.
“El privado que tenga palmera en su predio debe tratarla. Si no puede o no le interesa, la intendencia está habilitada a ingresar y eliminarla”, señaló Carpenter.
El procedimiento se realizará mediante endoterapia, ducha química o aplicación de herbicidas, para que la palmera deje de ser un hábitat del insecto.
El gobierno de Rocha trabaja junto a Maldonado para extender la franja de protección y reforzar el control en zonas limítrofes, especialmente cerca de San Carlos, donde ya se detectó la plaga.
“Cuanto más lo dominemos donde están los focos hoy, mayor chance de éxito tendremos. El picudo es un tema entre públicos y privados”, remarcó Carpenter.
En Rocha existen alrededor de dos millones de palmeras butiá, cuya supervivencia está en juego si la plaga avanza.
“Si el picudo llega al palmar de butiá sería inviable el tratamiento. Sería el final de nuestro palmar como patrimonio”, advirtió Carpenter.
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