La seguridad pública y el narcotráfico son de las mayores preocupaciones de los uruguayos y un desafío clave para el próximo gobierno. Pero más allá de la violencia en las calles, hay un delito menos visible que sostiene al crimen organizado: el lavado de activos.
Uruguay enfrenta deficiencias en la supervisión de este delito, según la Evaluación Nacional de Riesgos elaborada por la Secretaría para la Lucha contra el Lavado de Activos (SENACLAFT). La percepción de riesgo es baja, especialmente en el sector no financiero, y los reportes de operaciones sospechosas siguen en niveles muy inferiores respecto a otros países.
El gobierno electo de Yamandú Orsi definió que la SENACLAFT estará encabezada por la contadora Sandra Libonatti, con el asesoramiento de los contadores Daniel Espinosa y Ricardo Gil Iribarne, quienes ya han trabajado en políticas antilavado en administraciones anteriores.
Escuchá la entrevista a Ricardo Gil Iribarne en Así Nos Va.
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