El Sindicato Médico del Uruguay (SMU) expresó su preocupación por el deterioro de la seguridad en los servicios de salud, tras una serie de episodios de violencia registrados en los últimos días tanto en el interior del país como en Montevideo.
Casos ocurridos recientemente en Río Negro, Rivera y Rocha volvieron a poner el tema en el centro de la agenda. En algunos de estos episodios, personas ajenas a la asistencia médica irrumpieron en las puertas de emergencia, agredieron al personal de salud y obstaculizaron la atención de otros pacientes, generando situaciones de tensión.
El presidente del SMU, José Minarrieta, señaló que se trata de un fenómeno “creciente y multicausal”, que no es exclusivo de Uruguay, pero que impacta de forma directa en el funcionamiento de los centros asistenciales. “Muchas veces la violencia aparece como una respuesta frente a la frustración o a situaciones que no evolucionan como las personas esperan”, explicó.
Minarrieta subrayó que, si bien se pueden comprender los contextos de alto impacto emocional que atraviesan familiares y allegados, “nunca se puede justificar la violencia, las amenazas ni las agresiones al personal de salud”, y menos aún cuando estas acciones ponen en riesgo la atención de otros pacientes.
El titular del sindicato advirtió que los hospitales y las emergencias no pueden transformarse en espacios militarizados. “Son centros asistenciales, no lugares de reclusión. Tiene que haber medidas de seguridad, pero no se los puede convertir en fortificaciones”, afirmó, y sostuvo que la solución debe pasar por la educación, la promoción de la tolerancia y el trabajo preventivo sobre la violencia.
Desde el SMU recordaron que existen ámbitos de coordinación interinstitucional, como la Comisión para la Prevención de Agresiones a Equipos de Salud, en la que participan gremios, autoridades sanitarias, el Ministerio del Interior y la Fiscalía. En ese marco se han elaborado protocolos de actuación, aunque Minarrieta reconoció que las respuestas “siguen siendo insuficientes” frente a la magnitud del problema.
Otro de los puntos señalados es la falta de formación específica para el personal de salud en manejo de conflictos y mediación. Según el presidente del SMU, estas herramientas no forman parte de manera sistemática de la currícula universitaria y, en muchos casos, los profesionales aprenden a enfrentar estas situaciones “a través de la experiencia”, lo que no siempre alcanza.
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