La columna denominada “Generación experta”, a cargo de la comunicadora y especialista en selección de personal Rocío Miranda, tuvo su segundo capítulo con el eje puesto en los desafíos que enfrentan las personas mayores de 40 años para ingresar, reingresar o reacomodarse en el mercado laboral.
Uno de los conceptos clave que se abordó en esta nueva columna es que la edad es una “característica adscriptiva”, es decir, una condición que no puede modificarse. “Viene dada desde el nacimiento, como la nacionalidad o la etnia. Y hoy condiciona el acceso al empleo, porque todavía hay quienes miran primero la fecha de nacimiento antes que el talento”, explicó.
Durante la columna se identificaron varias objeciones frecuentes, muchas veces implícitas, que enfrentan los trabajadores mayores de 40, como la falta de actualización tecnológica. Se asume que no manejan herramientas digitales, aunque en la práctica muchos sí lo hacen.
Además, menor capacidad física o mental. Se vincula la edad con lentitud o menor rendimiento, sin evidencia concreta.
Dificultad de adaptación. Se presupone resistencia al cambio o problemas para integrarse a equipos más jóvenes.
Expectativas salariales más altas. Las empresas suelen asumir que pedirán más salario, sin siquiera consultarlo.
“Son percepciones, no datos. Y muchas veces se resuelven con algo tan simple como preguntar”, subrayó Miranda.
La discriminación etaria no se limita al sector privado. Se mencionaron llamados públicos que en el pasado establecían límites de edad, lo que generó cuestionamientos e incluso denuncias.
“Hay cargos donde la edad no debería ser un factor. Tenemos que ir hacia el talento”, sostuvo Miranda.
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