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La inflación en Estados Unidos registró una desaceleración en junio y abrió un escenario de menor presión sobre la Reserva Federal para aumentar las tasas de interés. Sin embargo, el renovado aumento del precio del petróleo por la escalada de tensión en Medio Oriente vuelve a instalar dudas sobre la evolución de la inflación y los mercados financieros.
Así lo analizó el asesor financiero Ángel Urraburu en su columna semanal en Posta Oriental, donde explicó que el Índice de Precios al Consumo (IPC) bajó 0,4% en junio y la inflación interanual descendió de 4,2% a 3,8%, mientras que la inflación subyacente se ubicó en 2,6%.
Según indicó, la caída de la inflación estuvo directamente vinculada a la baja del precio del petróleo tras la disminución de las tensiones bélicas en Medio Oriente, lo que permitió aliviar las expectativas de una nueva suba de tasas por parte de la Reserva Federal. No obstante, advirtió que ese escenario podría ser transitorio, ya que el Brent volvió a subir hasta los 85 dólares por barril, y esa situación podría volver a presionar la inflación estadounidense durante julio.