El Banco Central presentó un anteproyecto de ley para crear un sistema de finanzas abiertas (Open Finance), una iniciativa que busca que las personas y las empresas puedan compartir, de forma voluntaria y segura, su información financiera con distintas instituciones para acceder a productos más personalizados, mejores opciones de crédito y nuevos medios de pago.
La presidenta de la Cámara Uruguaya de Fintech, Ximena Alemán, explicó en Informativo Carve de Cierre que el principal cambio consiste en reconocer que los datos financieros pertenecen al usuario y no a la institución que los almacena.
“La información financiera de cualquier persona es propiedad de esa persona. Está alojada en el sistema de una institución financiera, pero el usuario tiene el derecho de acceder a esa información y compartirla con quien considere para obtener mejores servicios”, señaló.
Con este sistema, una persona podrá autorizar que otra entidad financiera conozca su historial de ingresos, gastos y comportamiento financiero para elaborar ofertas de crédito adaptadas a su situación.
Actualmente, ese intercambio de información suele requerir certificados de ingresos, balances, recibos de sueldo o estados de cuenta en formato PDF o planillas, un proceso que Alemán calificó como “engorroso y poco práctico”.
El nuevo esquema se apoyará en interfaces tecnológicas conocidas como APIs, que permitirán que distintos sistemas intercambien información de manera segura y automática, siempre con autorización del usuario.
Alemán destacó que Uruguay no está comenzando desde cero y que podrá aprovechar la experiencia acumulada en otros mercados.
Recordó que el concepto surgió hace más de una década en Reino Unido con la llamada banca abierta (Open Banking), luego fue adoptado por la Unión Europea y actualmente más de 50 países cuentan con regulaciones similares. En América Latina, Brasil es el principal referente y recientemente también avanzaron Chile y Colombia.
“Uruguay no está improvisando. Hay mucho conocimiento acumulado sobre distintos esquemas de implementación y podemos aprender de lo que funcionó y de lo que no”, afirmó.
Según la presidenta de la Cámara Fintech, uno de los principales beneficios será aumentar la competencia dentro del sistema financiero.
Al facilitar el acceso, con consentimiento, a la información financiera de los usuarios, nuevas empresas podrán desarrollar productos y ofrecer financiamiento con una mejor evaluación del riesgo.
Además del intercambio de datos, el anteproyecto incorpora un capítulo sobre interoperabilidad de pagos, que permitirá realizar pagos desde cuentas bancarias a través de distintas plataformas digitales de forma más sencilla.
Para Alemán, el proyecto constituye una actualización de la infraestructura financiera del país. “Lo que genera es una mejor infraestructura financiera. Son los rieles sobre los cuales después el mercado podrá desarrollar nuevos productos y servicios”, sostuvo.
A su juicio, Uruguay aún tiene margen para ampliar la inclusión financiera y ofrecer una mayor variedad de servicios a personas y empresas.
Uno de los aspectos centrales del futuro sistema será la seguridad de la información. Aunque el anteproyecto todavía no define todos los detalles técnicos, Alemán aseguró que la normativa deberá establecer mecanismos claros sobre consentimiento, responsabilidades de las instituciones y estándares de ciberseguridad.
También subrayó la importancia de fortalecer la educación financiera para que los usuarios comprendan qué datos comparten, con quién lo hacen, durante cuánto tiempo y qué beneficios obtienen a cambio.
“Es muy importante que el usuario entienda claramente qué datos está compartiendo, con quién los comparte y qué beneficio va a obtener. La educación financiera será una parte fundamental de este proceso”, enfatizó.
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