El precio del petróleo vive horas de extrema volatilidad, reflejo directo de la incertidumbre geopolítica en Medio Oriente. Este miércoles, el barril llegó a caer más de 11%, pasando de unos 110 a 97 dólares, tras señales de distensión entre Estados Unidos e Irán. Sin embargo, pocas horas después rebotó cerca de 6% ante nuevas dudas sobre un posible acuerdo.
Detrás de estos movimientos está una secuencia de mensajes contradictorios desde Washington y Teherán. Por un lado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su secretario de Estado, Marco Rubio, aseguraron que la guerra “terminó” y que el país se encuentra en una fase defensiva. Incluso se anunció una pausa en el operativo para liberar más de 1.500 barcos retenidos en el Estrecho de Ormuz, ante la posibilidad de un acuerdo inminente con Irán.
Esa expectativa generó un alivio inmediato en los mercados. Pero el optimismo duró poco. Desde Teherán, las autoridades respondieron que el acuerdo aún está en revisión y lo calificaron como “más una lista de deseos que una realidad”. Además, advirtieron que están dispuestos a retomar el conflicto, lo que volvió a presionar al alza el precio del crudo.
El eventual entendimiento entre ambos países incluiría cuatro puntos clave: una moratoria iraní sobre el enriquecimiento nuclear, el levantamiento de sanciones por parte de Estados Unidos, la liberación de fondos iraníes congelados y la normalización del tránsito por el Estrecho de Ormuz sin cobro de peajes. Aun así, el documento sería preliminar y abriría una negociación de 30 días para un acuerdo definitivo.
La falta de un interlocutor claro en Irán complica aún más las negociaciones. Distintas figuras del poder político y militar emiten mensajes, mientras crecen las dudas sobre el rol y la visibilidad del líder supremo. Esta fragmentación agrega incertidumbre a un escenario ya inestable.
En paralelo, China emerge como un actor clave. Como principal comprador del petróleo iraní, del que depende en un 15%, presiona para garantizar la seguridad del suministro y el tránsito por Ormuz. El canciller iraní se encuentra en Pekín, en medio de gestiones diplomáticas para destrabar el conflicto.
El contexto se completa con una fuerte presencia militar estadounidense en la zona. Tres portaaviones nucleares, junto a submarinos y unos 50.000 efectivos, se encuentran desplegados frente a Irán, en lo que representa una de las mayores concentraciones navales de la historia reciente.
A nivel político, Trump enfrenta presiones internas del Congreso para limitar la continuidad de la guerra, mientras intenta avanzar en negociaciones comerciales con China. En ese marco, también se suma un nuevo frente diplomático: el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, viajará a Washington para reunirse con Trump en un encuentro cargado de tensiones y riesgos políticos.
Escuchá el informe completo del periodista Tomás Friedmann, especialista en asuntos internacionales.
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