ANCAP comenzó este jueves el proceso de recambio de la boya petrolera ubicada frente a José Ignacio, en Maldonado, una infraestructura considerada clave para la descarga de petróleo crudo que abastece a la refinería de La Teja, en Montevideo.
Se trata de una operativa compleja que se desarrollará por etapas y que apunta a reforzar la seguridad del sistema, luego de los problemas registrados el año pasado, cuando una rotura obligó a paralizar las descargas durante 47 días.
Según informó el corresponsal de Carve en Maldonado, Marcelo Umpierrez, el buque de ANCAP que transporta la boya reacondicionada se encontraba fondeado frente a Punta del Este, mientras avanzaban los trabajos de desmontaje de la estructura anterior en la zona de Boca Grande, en el acceso a la bahía de Maldonado.
En el operativo participan técnicos e ingenieros de ANCAP, personal del Ministerio de Ambiente y efectivos del Grupo de Buceo de la Armada Nacional, que tendrán a cargo las tareas más delicadas vinculadas al amarre y ensamblaje de la nueva boya.
Las boyas de este tipo se reemplazan aproximadamente cada diez años debido al desgaste provocado por las condiciones marítimas. El sistema utilizado corresponde a una terminal de monoboya del tipo SPM (Single Point Mooring), que permite la descarga de petróleo desde buques tanque mediante un sistema flotante conectado a ductos submarinos.
La estructura opera con un mecanismo articulado que posibilita el movimiento de la boya según las corrientes y mareas, evitando interrupciones durante la descarga del crudo.
La boya que será instalada ya había estado operativa anteriormente, aunque fue sometida a un proceso integral de reacondicionamiento para dejarla “a foja cero”, según explicaron desde ANCAP.
El recambio se produce después de los inconvenientes registrados en 2025, cuando una falla en el sistema obligó a realizar reparaciones de urgencia y requirió incluso la participación de una empresa chilena especializada para reparar pérdidas detectadas en la terminal.
Las tareas previstas para este viernes incluirán el anclaje, ensamblaje y pruebas de presión del sistema. Posteriormente se realizarán controles y monitoreos con sustancias inocuas y colorantes especiales para detectar eventuales fugas antes de habilitar nuevamente el bombeo de petróleo.
Si bien la instalación podría quedar pronta durante el fin de semana, las autoridades prevén mantener un seguimiento técnico durante varios días más para verificar el correcto funcionamiento de toda la operativa antes de recibir nuevos buques petroleros en la terminal de José Ignacio.
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