La discusión sobre las ferias vecinales volvió al centro del debate en Montevideo. Mientras la intendencia trabaja en un plan para aumentar la rotación de las ferias alimentarias, vecinos organizados reclaman desde hace años una normativa que limite el tiempo que pueden permanecer instaladas frente a viviendas y comercios.
Un informe elaborado por la Unión de Vecinos de Ferias y Periferias, a partir de datos obtenidos mediante pedidos de acceso a la información pública, muestra que casi la mitad de las ferias alimentarias del departamento llevan más de veinte años en el mismo lugar.
El presidente de la organización, Flavio Harguindeguy, señaló que el problema “no es nuevo” y recordó que ya en 2008 la Defensoría del Vecino había advertido sobre los perjuicios que generan las ferias cuando permanecen durante largos períodos frente a hogares o locales comerciales.
“Las ferias son necesarias y positivas, pero la carga de tenerla frente al hogar familiar o frente a un comercio que no se complementa con esa actividad debería repartirse mediante un sistema de rotación”, afirmó.
Según explicó, actualmente la normativa permite que, a partir del quinto año, los vecinos soliciten el traslado de una feria, aunque la decisión final queda a criterio de la administración departamental. Esa “discrecionalidad”, sostuvo, derivó en un promedio de permanencia de 19 años para las ferias de Montevideo.
El informe también revela una fuerte diferencia territorial. Mientras en los municipios del norte las ferias permanecen en promedio 29 años en el mismo sitio, en los municipios del sur el promedio baja a 9 años.
Harguindeguy aseguró que esto genera “un Montevideo partido”, ya que los pedidos de traslado tienen respuestas distintas según la zona de la ciudad. Como ejemplo, indicó que en el último quinquenio se rotaron 55 ferias, 51 en municipios del sur y apenas cuatro en el norte.
“En el Municipio CH se rotaron 20 ferias y en el Municipio A ninguna. En el G una, en el D dos y en el F una”, detalló.
Desde la organización sostienen que la rotación no implica eliminar las ferias ni alejarlas de los barrios. Según explicaron, los traslados suelen hacerse a calles paralelas o transversales cercanas, manteniendo el punto de abastecimiento para los vecinos.
“El barrio no pierde la feria. Lo que se busca es que la carga no recaiga siempre sobre las mismas familias”, afirmó.
Además, señalaron que la rotación ayuda a ordenar el funcionamiento de las ferias, evitando situaciones de informalidad o expansión descontrolada de puestos.
“La feria se ordena cuando rota. Se controlan mejor las medidas de los módulos, las periferias y las situaciones de competencia desleal”, sostuvo Harguindeguy.
El dirigente destacó como una “novedad” que la actual administración departamental encabezada por el intendente Mario Bergara haya incorporado entre sus objetivos la creación de una norma que limite el tiempo de permanencia de las ferias en un mismo lugar.
Según indicó, la Intendencia también se propuso como meta rotar 90 ferias durante el período, una cifra significativamente superior a las 32 que, según dijo, fueron trasladadas en la administración anterior.
La propuesta de rotación abarcaría únicamente a las ferias vecinales alimentarias y no alcanzaría a ferias especiales como Tristán Narvaja, Villa Biarritz o Parque Rodó, ni a aquellas instaladas en plazas o espacios específicos.
“Lo que queremos limitar es el tiempo que una feria permanece frente a la puerta de un hogar”, explicó Harguindeguy, quien sostuvo que la permanencia prolongada afecta la intimidad y hasta el valor económico de las propiedades.
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