La inteligencia artificial (IA) ya forma parte del trabajo cotidiano de miles de uruguayos. Una encuesta de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República reveló que el 20% de las personas ocupadas la utiliza de forma frecuente, mientras que un 34% la usa al menos de manera esporádica.
El estudio, titulado “Encuesta nacional sobre sistemas digitales avanzados y trabajo”, fue coordinado por la socióloga María Julia Acosta y se realizó en diciembre del año pasado sobre una muestra de 702 trabajadores de todo el país.
La investigación forma parte de un proyecto más amplio financiado por la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), y busca medir cómo las nuevas tecnologías están transformando el mundo laboral uruguayo.
En diálogo con Informativo Carve de Cierre, Acosta explicó que el relevamiento no se concentró únicamente en herramientas como ChatGPT, sino también en sistemas automatizados de toma de decisiones, plataformas digitales y programas informáticos tradicionales como Excel o Word, utilizados como base de la digitalización laboral.
Uno de los datos más destacados es que dos de cada tres trabajadores comenzaron a utilizar IA generativa por iniciativa propia y no por decisión de sus empresas. “Históricamente las tecnologías eran incorporadas por las organizaciones. En este caso, son los propios trabajadores quienes están impulsando el uso”, señaló la investigadora.
La encuesta también revela fuertes desigualdades en el acceso y uso de estas herramientas. Mientras un 4% de las personas con menor nivel educativo la utiliza con frecuencia, el porcentaje supera el 40% entre quienes tienen niveles educativos más altos.
Según Acosta, el nivel educativo es la variable que más explica las diferencias en el uso de estas tecnologías, incluso por encima de factores como la edad o el sexo.
Además, cerca de un 30% de los trabajadores uruguayos no utiliza ninguna de las tecnologías relevadas en su actividad laboral. Esa realidad se observa principalmente en sectores vinculados a la producción primaria y actividades menos digitalizadas. En contraste, los usos más intensivos se concentran en áreas científico-técnicas y profesionales.
Respecto a los efectos del uso de inteligencia artificial, casi el 70% de quienes la utilizan percibe una aceleración en el ritmo de trabajo y cerca de la mitad considera que estas herramientas potencian la creatividad y ayudan a resolver problemas de manera más innovadora. Sin embargo, también aparecen preocupaciones vinculadas a la vigilancia algorítmica, la responsabilidad frente a errores cometidos por sistemas automatizados y el impacto que estas herramientas pueden tener sobre el sentido del trabajo.
Acosta advirtió que algunas tareas que antes generaban satisfacción o realización personal comienzan a ser automatizadas, especialmente en áreas como el desarrollo de software.
La encuesta también muestra que existe conciencia sobre la expansión de estas tecnologías. Ocho de cada diez trabajadores creen que la presencia de sistemas digitales avanzados seguirá creciendo en los próximos años.
Para los investigadores, el desafío ahora pasa por profundizar el estudio de estos cambios y generar políticas que permitan incorporar las nuevas tecnologías sin aumentar las desigualdades ni deteriorar las condiciones laborales.
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