Después de una vida dedicada a la enfermería y de postergar sus estudios para criar a su hijo y cuidar a sus padres, Lidia Fernández se recibió de médica a los 65 años. En Fogón Oriental recordó su emotiva última guardia en Río Branco, las dificultades que atravesó al regresar a la facultad y a quienes la ayudaron a demostrar que nunca es tarde para cumplir una meta.
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