La economía uruguaya creció 0,9% en el primer trimestre de 2026, respecto al mismo período del año anterior y avanzó 0,8% frente al último trimestre de 2025, según los datos de Cuentas Nacionales divulgados por el Banco Central.
Para el economista jefe del Centro de Estudios para el Desarrollo (CED), Ramiro Correa, los datos confirman que la actividad económica dejó atrás el estancamiento observado durante la segunda mitad de 2025, aunque el ritmo de expansión continúa siendo bajo.
“Hay una buena noticia y una mala noticia. La buena es que la economía acelera su tasa de crecimiento y abandona el estancamiento económico que vimos sobre todo en el segundo semestre de 2025. La mala es que este indicador muestra que probablemente terminemos 2026 con una tasa de crecimiento muy baja”, señaló en Informativo Carve de Cierre.
Correa estimó que, de mantenerse la tendencia actual, la economía uruguaya cerrará el año con una expansión cercana al 1,2%, por debajo tanto del crecimiento potencial del país, que ubicó en torno al 2%, como de las proyecciones oficiales.
Recordó que el Ministerio de Economía había previsto inicialmente un crecimiento de 2,2% para 2026, luego corregido a 1,6%, aunque consideró que incluso esa meta luce difícil de alcanzar.
El informe muestra que el principal impulso provino del consumo privado, que aumentó 2,3% interanual. Según Correa, este comportamiento era esperable debido al crecimiento del salario real y a la evolución positiva del empleo.
“El consumo representa aproximadamente el 75% del PIB. Por eso, incluso aumentos moderados generan un impacto importante sobre el crecimiento económico”, explicó.
Sin embargo, advirtió que el problema radica en que otros componentes de la actividad no acompañan esa expansión. “Lo preocupante es que sea solo el consumo el que impulse el crecimiento y no otros elementos vinculados a la producción y la inversión”, sostuvo.
Uno de los datos que más preocupa a los analistas es la caída de la inversión. La formación bruta de capital fijo retrocedió cerca de 3% interanual durante el primer trimestre.
Correa recordó que la inversión respecto al PIB cerró 2025 en torno al 16%, uno de los niveles más bajos desde 2016.
“Uruguay debería tener una inversión de al menos 20 puntos del PIB para acelerar su tasa de crecimiento. Estamos en 16% y además la inversión sigue cayendo”, indicó.
A su juicio, esto refleja un problema estructural de competitividad. “Uruguay se está transformando en un país cada vez más caro para producir y para invertir, lo que dificulta la llegada de nuevas inversiones productivas”, afirmó.
Por sectores de actividad, el economista destacó que la caída del agro era esperable debido al impacto de la sequía sobre cultivos como la soja.
También señaló que la construcción continúa sin lograr una recuperación sostenida. “La construcción sigue mostrando tasas negativas. Es un sector muy relevante porque emplea a mucha gente y suele cumplir un rol importante en la generación de empleo”, señaló.
En tanto, el turismo tuvo un desempeño moderado, afectado por una menor llegada de visitantes argentinos durante la última temporada.
Correa advirtió que el bajo dinamismo económico también tiene consecuencias sobre la situación fiscal.
Explicó que, con una economía creciendo en torno al 1%, resulta más difícil aumentar la recaudación y reducir un déficit fiscal que actualmente se ubica entre 4,3% y 4,5% del PIB. “Si la actividad económica no repunta, naturalmente la recaudación tampoco lo hará al ritmo esperado y eso genera más presión sobre las finanzas públicas”, afirmó.
Pese al diagnóstico moderado, el economista señaló algunos factores que podrían contribuir a mejorar las perspectivas. Entre ellos mencionó el avance en la implementación del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea y el proyecto de ley de competitividad que el gobierno prevé enviar al Parlamento.
De todos modos, concluyó que el escenario sigue siendo de crecimiento bajo y que el principal desafío del país continúa siendo aumentar la inversión para lograr una expansión económica más sostenida. “No estamos ante una crisis ni ante una caída de la actividad económica, pero sí frente a una tasa de crecimiento muy cercana al estancamiento que empieza a volverse estructural”, enfatizó.
Escuchá la columna completa.
En Soundcloud:
En Spotify: