*Por Patricia Madrid
El neurocirujano pediátrico y profesor de la Facultad de Medicina, Gonzalo Costa, decidió renunciar a su cargo en el Hospital Pereira Rossell, donde trabajaba desde la creación del primer Servicio de Neurocirugía Pediátrica en el año 2002. En una carta dirigida a sus colegas, y a la que accedió Así Nos Va, el profesional explicó que tomó la decisión ante el deterioro de las condiciones de atención y la falta de elementos que considera básicos para garantizar la seguridad de los pacientes.
“Desde hace varios meses ´sobrevolamos´ la omisión de asistencia”, indicó el médico en su carta, en la que sostiene que las condiciones de trabajo en el hospital pediátrico –referencia a nivel nacional- se fueron deteriorando progresivamente y que durante el último año debieron suspenderse coordinaciones quirúrgicas por la falta de equipamiento e insumos. “No contamos con cabezal de pinchos, elementos antiescaras y para posicionar a los niños, instrumental microquirúrgico adecuado, microscopio quirúrgico, no disponemos de estudios de neuroimagen en sala de operaciones, y una infinidad de etcéteras”.
En el documento, el médico destaca los avances alcanzados durante más de dos décadas de trabajo en el hospital público, entre ellos la consolidación del servicio como centro de referencia nacional en patología neuroquirúrgica, el desarrollo de la cirugía craneofacial, la formación de residentes en neurocirugía pediátrica y la creación, junto con la Fundación Caldeyro-Barcia, de un programa de cirugía fetal.
Según relató Costa a sus colegas, las autoridades del Ministerio de Salud Pública fueron advertidas en reiteradas oportunidades acerca de las carencias en el Pereira Rossell, y al momento de reunirse con las autoridades de ASSE la respuesta que se obtuvo fue: “No hay presupuesto”.
“No puedo permitir que en mis pacientes no se cumplan las medidas mínimas de seguridad”, expresó Costa en la carta, explicando que esa fue la razón principal para presentar su renuncia.
El profesional también planteó una crítica más amplia al sistema de salud, advirtiendo un aumento de las diferencias entre la atención que reciben los usuarios del sector público frente a los que se atienden en el sector privado. “Es indignante que a los niños más necesitados y enfermos les sean sistemáticamente negados sus derechos a recibir una asistencia digna, de la mejor calidad, en las mejores condiciones de internación, alimentación, con consultas en tiempo y forma. Año a año aumenta la brecha entre la ´salud para pobres` y ´salud para ricos`”, termina diciendo Costa en su carta.