Un grupo de empresas privadas impulsa la construcción de una terminal logística multipropósito sobre el río Cebollatí, en Treinta y Tres, con el objetivo de consolidar una nueva salida para la producción del noreste del país a través de la hidrovía Uruguay-Brasil.
El proyecto, denominado Nodo Logístico Cebollatí (NLS), estará ubicado sobre la margen izquierda del río, a unos ocho kilómetros de su desembocadura en la Laguna Merín y frente a la Isla del Padre, en un predio de 40 hectáreas.
En entrevista con Informativo Carve del Mediodía, el ingeniero Federico Artigas, director de Exportia S.A., explicó que actualmente el emprendimiento avanza en la etapa de autorizaciones ambientales y territoriales.
“Estamos en la puesta de manifiesto para el cambio de uso de suelo y aguardando la publicación del trámite para la ocupación del área pública, lo que permitirá continuar con el desarrollo del proyecto”, señaló.
La terminal es promovida por una alianza entre la desarrolladora Sinclus y la empresa Utilaje, operador logístico del puerto de Montevideo.
Según Artigas, la terminal busca reducir los costos logísticos que hoy limitan el desarrollo productivo del noreste del país. “La idea es crear una ruta logística que acerque la producción al puerto de Río Grande y permita el crecimiento de nuevas industrias y agroindustrias en la zona”, afirmó.
La operativa estará basada en barcazas autopropulsadas con capacidad equivalente a entre 80 y 100 camiones por viaje, destinadas al transporte de productos forestales, arroz, soja, cal, cemento y carga en contenedores.
Además del movimiento de graneles, el proyecto prevé un área específica para consolidación de contenedores.
La inversión prevista asciende a unos 20 millones de dólares en la primera etapa y alcanzará aproximadamente 50 millones de dólares cuando se complete el desarrollo total, previsto en cuatro fases.
Una vez iniciadas las obras, los responsables estiman que la terminal podría comenzar a operar entre 12 y 18 meses después. Si el cronograma de permisos se cumple, la primera etapa estaría en funcionamiento hacia mediados de 2028.
Artigas sostuvo que el financiamiento ya cuenta con distintas alternativas definidas y que resta seleccionar el mecanismo que finalmente se utilizará.
El empresario consideró que la reciente contratación por parte de Brasil de las obras de dragado de los canales San Gonzalo y Sangradouro representa un impulso para la iniciativa. “Es un hito sumamente importante y acelera nuestro proceso”, afirmó.
Según explicó, la concreción de esas obras fortalece la viabilidad de la hidrovía entre Uruguay y Brasil y mejora las perspectivas para el desarrollo de nuevas terminales logísticas sobre la cuenca de la Laguna Merín.
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