Estonia ha marcado un hito histórico al aprobar el primer ❝Código de Identificación Personal para Agentes de Inteligencia Artificial❞ a nivel mundial, introduciendo el concepto de ❝identidad agéntica❞. Hoy el especialista en tecnología Mauro D. Ríos explora desentraña este hito que cambia las reglas de juego de la tecnología, donde a través de un nuevo paradigma pretende solucionar otro.
Esta medida surge para solucionar un riesgo de seguridad, hasta ahora, para que una IA operara de forma autónoma (gestionando tus impuestos o contratos), los humanos debían «prestarle» sus usuarios y contraseñas, asumiendo toda la culpa legal ante posibles hackeos o errores del algoritmo. Con este sistema, el gobierno estonio no otorga derechos humanos ni personalidad jurídica a los algoritmos, sino que implementa una compuerta de seguridad basada en la fragmentación de permisos, lo que permite rastrear cada acción de la IA de forma inmutable y transparente, destruyendo el mito de la ❝caja negra❞.