Escuchá el espacio con el presidente de la CAF, Pablo Perdomo, y el gerente de exportación de Pueblo Apícola, Timoteo Texeira.
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Las medidas sindicales en la Terminal Cuenca del Plata (TCP) están generando preocupación entre las gremiales rurales y exportadores, que advierten por los efectos sobre la salida de la producción uruguaya y la imagen del país frente a los mercados internacionales.
El presidente de Cooperativas Agrarias Federadas (CAF), Pablo Perdomo, sostuvo que Uruguay “no se puede dar el lujo de tener un minuto el puerto cerrado”, debido a que una parte sustancial de los ingresos por exportaciones depende de esa vía de salida. Señaló que, aunque el conflicto se concentra en una terminal, sus consecuencias alcanzan al conjunto del sector exportador.
Uno de los casos concretos es el de Pueblo Apícola, una cooperativa de Tacuarembó integrada por 30 productores. Actualmente tiene dos contenedores con 45 toneladas de miel orgánica detenidos en el puerto desde hace tres semanas, con destino a Alemania. Se trata de un producto con valor agregado que se comercializa a un precio entre 20% y 25% superior al de la miel convencional.
El gerente de exportación de Pueblo Apícola, Timoteo Teixeira, explicó que si la situación no se resuelve durante este fin de semana, el atraso superará el mes y la empresa podría perder parte de la negociación comercial que había alcanzado con su cliente europeo, además de una cuota de acceso al mercado. También señaló que los contratos a futuro permanecen suspendidos hasta conocer cuándo podrán concretarse los embarques.
Teixeira afirmó que el problema afecta a numerosos exportadores y estimó que podrían existir entre 500 y 600 contenedores detenidos, aunque aclaró que no se trata de una cifra oficial. También indicó que mantener los contenedores en las zonas vinculadas a la terminal especializada implica costos de entre 1.000 y 1.500 dólares por semana.
Desde las gremiales rurales reclamaron una rápida solución al conflicto y señalaron que la situación compromete la confiabilidad del país como proveedor internacional. Perdomo sostuvo que el problema no se limita a los costos directos de las demoras, sino que también puede afectar relaciones comerciales construidas durante años.