Escuchá la entrevista con el ingeniero en computación, Martín Biganzoli.
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Martín Biganzoli tiene 42 años, y trabaja en el sector tecnológico. No es un fanático del fútbol y durante el Mundial apenas pudo mirar algunos partidos de Uruguay. Sin embargo, terminó siendo el ganador de la penca entre unas 470.000 personas, con 354 puntos y apenas dos de diferencia respecto al segundo puesto.
La clave de su estrategia estuvo en la inteligencia artificial y en el análisis de los mercados de apuestas. Biganzoli decidió no basarse en su intuición ni en sus conocimientos futbolísticos, sino en las predicciones de mercados internacionales como Polymarket y FanDuel.
Todos los días revisaba cómo evolucionaban las probabilidades sobre los resultados exactos de los partidos. Para automatizar parte del proceso utilizó Claude, el sistema de inteligencia artificial de Anthropic, al que configuró para que investigara esas páginas y le enviara cada mañana los resultados que aparecían como candidatos.
Según contó, revisar la información de forma manual le llevaba unos 20 minutos diarios. La inteligencia artificial simplemente automatizó esa tarea y le permitió ahorrar tiempo. Con esto no solo ganó la penca, sino que lo hizo prácticamente sin mirar el Mundial. Durante el torneo estaba atravesando además una mudanza junto a su familia y tiene mellizos de tres años y medio.
El ingeniero reconoce que su estrategia generó críticas de quienes consideraron que utilizar inteligencia artificial era una forma de hacer trampa. Sin embargo, sostiene que no hubo ningún mecanismo prohibido ni información privilegiada, sino una herramienta para procesar información disponible públicamente.
Para Biganzoli, justamente ahí está una de las principales enseñanzas de la experiencia: la inteligencia artificial puede ser utilizada por cualquier persona para automatizar tareas, investigar información y mejorar la productividad cotidiana.