Escuchá el informe del periodista Víctor Salmerón.
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El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, inició una gira por Colombia, Perú y Ecuador, en un contexto de creciente tensión regional y con la seguridad y la lucha contra el narcotráfico como algunos de los principales ejes de su agenda.
En Colombia, donde comenzó el recorrido, la expectativa está centrada en el fortalecimiento de la cooperación con el gobierno de Álvaro de la Espriella para combatir a grupos armados como el ELN, las disidencias de las FARC y el Clan del Golfo, considerados por Washington como organizaciones narcoterroristas.
Uno de los puntos centrales de la agenda será la posibilidad de ampliar la asistencia estadounidense a Colombia. Washington analiza un plan de ayuda cercano a los 1.000 millones de dólares, que podría convertirse en el mayor respaldo de este tipo desde el Plan Colombia de los años 90.
Otro de los intereses estratégicos de Estados Unidos está relacionado con los minerales críticos y las tierras raras. China concentra buena parte del procesamiento mundial de estos recursos, mientras que Colombia posee reservas y enfrenta además la presencia de grupos ilegales vinculados a su extracción.
También está sobre la mesa una eventual ampliación de las operaciones conjuntas entre Estados Unidos y Colombia. Todavía no está definido si el respaldo estadounidense se limitará a inteligencia, armamento y fortalecimiento de las capacidades militares o si podría incluir un eventual despliegue de tropas en territorio colombiano.
La situación en la frontera con Venezuela aparece como otro de los asuntos relevantes. El ELN tiene presencia a ambos lados de una frontera de unos 2.200 kilómetros, particularmente en la región del Catatumbo, donde se concentra buena parte de la producción de coca. La posibilidad de coordinar acciones entre las fuerzas colombianas y venezolanas es uno de los escenarios que Washington observa con atención.