Escuchá la entrevista con el ingeniero Andrés Ferragut.
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El crecimiento de los data centers y el avance de la inteligencia artificial están poniendo sobre la mesa varias preguntas, como cuánta energía requieren estas instalaciones, qué impacto tienen sobre el uso del agua y, sobre todo, qué oportunidades pueden generar para el país.
El ingeniero electricista, doctor en Ingeniería Eléctrica por la Universidad de la República, investigador del Sistema Nacional de Investigación y catedrático de la Universidad ORT, Andrés Ferragut, habló en Informativo Carve del Mediodía sobre qué hay detrás de estos grandes centros de procesamiento.
Explicó que un data center es, básicamente, una granja de computadoras, donde se concentran equipos de gran capacidad de procesamiento, almacenamiento y conectividad. Allí se almacenan datos, se ejecutan modelos de inteligencia artificial y se ofrecen servicios informáticos a empresas y usuarios de todo el mundo.
El consumo energético de los data centers ya tiene una dimensión global. Según las estimaciones de la Agencia Internacional de Energía, en 2026 estas instalaciones consumirán alrededor de 500 teravatios hora, equivalente a más de 40 veces el consumo anual de Uruguay. Para 2030, la proyección se acerca a los 945 teravatios hora, cerca del 3% de la demanda eléctrica mundial.
En ese contexto, Uruguay aparece como un destino atractivo por varias razones. Tiene una matriz eléctrica predominantemente renovable, una red de transmisión de buena calidad y una amplia conectividad de fibra óptica, además de los cables submarinos que conectan al país con otros mercados.
El data center que Google construye en Canelones representa, según Ferragut, una inversión de unos 850 millones de dólares y, cuando alcance su máxima capacidad, podría demandar una cantidad de energía equivalente al consumo de una ciudad del interior como Salto, alrededor del 5% del consumo eléctrico nacional.
El especialista señaló que el consumo de agua también merece atención, aunque considera que existen tecnologías que permiten reducir considerablemente la utilización de agua potable para refrigerar estas instalaciones. En este punto, sostuvo que Uruguay debería ser especialmente exigente en materia de regulación: aprovechar sus ventajas energéticas y de conectividad, pero evitando comprometer recursos que son estratégicos para el país.
Sin embargo, para el ingeniero el principal desafío no está solamente en cuántos data centers pueda instalar Uruguay, sino en qué valor logra generar a partir de ellos. La verdadera oportunidad estaría en desarrollar un ecosistema de empresas, investigadores y profesionales capaces de utilizar esa infraestructura para crear nuevas aplicaciones y soluciones de inteligencia artificial.