Escuchá la entrevista con el capitán de navío retirado y especialista en seguridad internacional, Fernando Vaccotti.
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El capitán de navío retirado Fernando Vaccotti, exconsejero de Seguridad de Naciones Unidas, analizó el secuestro del ómnibus 306 de UCOT ocurrido el domingo, y advirtió sobre el nivel de planificación que, a su entender, tuvo el episodio. Según sostuvo, el hecho expuso fallas de prevención, inteligencia y respuesta en materia de seguridad.
Vaccotti cuestionó la idea de que el episodio haya sido espontáneo y afirmó que existió una coordinación previa para copar el vehículo. Según su reconstrucción, unas 50 personas abordaron el ómnibus en la terminal del Cerro y lo obligaron a recorrer unos 13 kilómetros hasta la zona del intercambiador Belloni y posteriormente hacia Jardines del Hipódromo.
“Esto no fue espontáneo. Esto fue planificado”, sostuvo. Señaló además que durante el recorrido se atravesaron distintos puntos de Montevideo, se pasaron semáforos en rojo y se desplazó al vehículo con pasajeros a bordo mientras el conductor era amenazado con un arma.
Para Vaccotti, uno de los principales aspectos que deben investigarse es cómo fue posible que el ómnibus circulara durante aproximadamente 40 minutos sin ser interceptado. El experto consideró que el episodio demuestra que hubo una falla de prevención y que el Estado terminó actuando, o intentando actuar, una vez que el delito ya estaba en desarrollo.
En ese sentido, destacó la importancia de la inteligencia criminal y del análisis previo de riesgo en los partidos de fútbol. Según explicó, los desplazamientos de las hinchadas deberían formar parte de una evaluación previa, especialmente cuando se trata de grupos que se movilizan entre barrios con antecedentes de violencia y delincuencia.
Vaccotti cuestionó también la falta de una respuesta inmediata luego de que el conductor se comunicara con el 911. A su entender, el episodio dejó expuesta la dificultad para contener un delito en tiempo real.
El exconsejero de Seguridad de Naciones Unidas sostuvo que la seguridad pública no puede recaer exclusivamente en la Policía y que las empresas también tienen responsabilidades en materia de prevención y colaboración con las autoridades.