Escuchá la columna con el economista y director ejecutivo del Centro de Estudios para el Desarrollo (CED), Agustín Iturralde.
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El CED realizó esta semana su tradicional desayuno de análisis de coyuntura política y económica, una instancia que reunió al director ejecutivo de la institución, Agustín Iturralde, y al director de Equipos Consultores, Ignacio Zuasnabar. En esta edición, el foco estuvo puesto en la evolución de la economía uruguaya, las perspectivas de crecimiento, la inversión y los cambios en el escenario político y de opinión pública.
En diálogo con Informativo Carve de Cierre, Iturralde explicó que el eje de la presentación económica fue analizar los “límites de la estabilidad”, en referencia a una de las principales fortalezas históricas de Uruguay. Según planteó, contar con reglas de juego previsibles, estabilidad institucional y acuerdos básicos entre los partidos permitió al país diferenciarse de otros países de la región, pero esa condición ya no es suficiente para sostener un nuevo ciclo de crecimiento potente.
“Eso, que es una parte de lo que nos trajo hasta acá, no nos va a llevar mucho más lejos”, sostuvo Iturralde, y señaló que Uruguay necesita avanzar en reformas más profundas si pretende elevar su ritmo de crecimiento.
El CED redujo su proyección de crecimiento de la economía uruguaya para este año a 0,9%, una corrección significativa respecto de las expectativas que existían al comienzo de 2025. En ese momento, las previsiones para 2026 se ubicaban cerca de 2,5%.
Para Iturralde, la desaceleración no puede atribuirse exclusivamente al contexto internacional. Señaló que Uruguay enfrenta actualmente un escenario externo relativamente neutro, con precios de la carne en niveles históricamente elevados y una mejora reciente en las cotizaciones de la soja y el arroz.
También destacó que Argentina dejó de ser el factor de fuerte distorsión que representó durante 2022 y 2023, cuando su bajo nivel de precios incentivaba el traslado de consumo desde Uruguay hacia el vecino país.
En este contexto, el economista sostuvo que Uruguay debe comenzar a preguntarse cuál es su verdadero nivel de crecimiento estructural. “La imaginación empieza a ser que el crecimiento estructural de nuestra economía es menor capaz que el que creíamos”, afirmó, aunque aclaró que también pueden incidir factores coyunturales de la política económica.