Escuchá la entrevista con el cardenal Daniel Sturla.
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La visita del papa León XIV a Uruguay será en noviembre y tendrá como escenarios Montevideo, Florida y Paysandú. Será la primera visita de un pontífice al país en 38 años, luego de las dos visitas realizadas por Juan Pablo II en 1987 y 1988. En entrevista con Posta Oriental, el cardenal Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo, destacó la expectativa que genera la llegada del pontífice y explicó cómo se definió el recorrido.
Sturla consideró que la presencia del Papa tendrá una importancia que trascenderá a la comunidad católica. “Va a ser muy bien al Uruguay entero”, sostuvo, al recordar también el impacto que tuvo la visita de Juan Pablo II en una sociedad que acababa de salir de la dictadura y atravesaba un período de reconstrucción.
Al referirse a la realidad actual de la Iglesia Católica en Uruguay, el cardenal reconoció una disminución en la participación religiosa, en el marco de una sociedad profundamente secularizada. Sin embargo, definió a la Iglesia uruguaya como “pobre y libre, pequeña y hermosa”, y destacó la cantidad de obras sociales, educativas y de evangelización que se desarrollan en distintos puntos del país.
El arzobispo también planteó como uno de los desafíos centrales recuperar el “coraje de la fe” y la capacidad de anunciar el mensaje cristiano en una sociedad secularizada. A su entender, la visita de León XIV puede contribuir a generar esperanza y una mirada más positiva sobre la realidad del país.
Florida fue elegida por su vínculo con la Virgen de los Treinta y Tres, patrona del Uruguay. El cardenal destacó especialmente que la visita coincidirá con la celebración de su fiesta, el domingo 8 de noviembre, fecha en la que está prevista la misa central del Papa en Uruguay. El lugar exacto todavía está en definición, aunque se evalúa el entorno del hipódromo.
En Paysandú, en tanto, todavía se trabaja en la definición del lugar concreto para la celebración. Sturla confirmó que el Papa visitará el departamento y explicó que las inundaciones complicaron algunas de las alternativas inicialmente consideradas.
Otra de las actividades previstas será en Casavalle, un punto que Sturla considera especialmente significativo por la fuerte presencia de organizaciones y obras de la Iglesia Católica. Allí funcionan parroquias, escuelas, hogares de ancianos y distintos proyectos sociales, entre ellos Los Pinos, Los Rosales y el movimiento Tacurú.
El cardenal reconoció, de todos modos, que la participación religiosa en los barrios populares de Montevideo enfrenta dificultades. A pesar de ello, destacó experiencias de crecimiento y revitalización de la fe en algunos barrios, como la parroquia de Guadalupe y las llamadas “casas de la palabra” impulsadas por la Sociedad San Juan.