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El gobierno colocó el equivalente a 1.697 millones de dólares en una nueva emisión de bonos globales soberanos, una operación que recibió ofertas por 3.353 millones de dólares, prácticamente el doble de lo finalmente adjudicado, lo que fue interpretado como una fuerte señal de confianza de los mercados en la economía uruguaya.
La operación incluyó la reapertura de un bono global en pesos nominales con vencimiento en 2035, por el equivalente a 1.298 millones de de dólares, y de un bono global en dólares con vencimiento en 2037, por 399 millones de dólares. Del total colocado, unos 1.250 millones de dólares correspondieron a fondos frescos, mientras que el resto se integró mediante canje de títulos de menor plazo.
El analista financiero Ángel Urraburu destacó que el resultado despeja las dudas surgidas tras la reciente licitación desierta de notas en Unidades Previsionales y sostuvo que la operación confirma la solidez del crédito uruguayo.
Urraburu subrayó especialmente la colocación de deuda en pesos nominales a nueve años, algo que calificó como impensable años atrás. Además, señaló que la tasa obtenida fue de 7,75% anual, inferior al 8% registrado para el mismo bono en una emisión realizada el año pasado.
Según explicó, la elevada demanda por títulos en moneda nacional refleja que los inversores esperan una inflación contenida y una evolución estable del tipo de cambio en los próximos años.