Imaginen una biblioteca repleta de miles de libros donde una persona los lee meticulosamente y luego los arroja a una enorme fogata.
Esa escena no es ficción distópica ni un recuerdo de la Inquisición. Esto ocurrió en pleno siglo XXI y el responsable fue Anthropic, la creadora de Claude.
En el “Proyecto Panamá”, la empresa compró millones de ejemplares físicos, los deshojó, los escaneó con OCR industrial y destruyó, todo para alimentar sus modelos de inteligencia artificial, amparándose en la doctrina de la “Primera Venta” y el debate del “uso justo”.
¿Por qué destruir libros en la era digital?, porque el internet ya no alcanza y los textos de calidad están protegidos por copyright.
Este escándalo judicial revela hasta dónde están dispuestas a llegar las grandes tecnológicas en la carrera por los datos.
Hoy vamos a descubrir los detalles de esta operación secreta, sus implicaciones legales y la paradoja de que, para construir el futuro de la IA, se esté quemando el pasado impreso de la humanidad.
Escucha la columna completa de Mauro D. Ríos: