Escuchá la columna completa de Ángel Urraburu.
En Spotify:
En Soundcloud:
Urraburu analizó el escenario de los mercados internacionales tras participar en la Asamblea Anual de la Federación Iberoamericana de Bolsas (FIAB), donde uno de los principales temas de discusión fue el impacto de la inteligencia artificial en los mercados de capitales.
En su espacio semanal en Posta Oriental, destacó que seis proyectos llegaron a la instancia final de un concurso organizado por la bolsa de Rosario sobre aplicaciones de inteligencia artificial, y que dos de las iniciativas seleccionadas son de empresas uruguayas. Según explicó, una de ellas presentó una herramienta vinculada con la valuación de portafolios y la proyección de cambios de estrategia para la relación entre corredores y clientes.
También señaló que la inteligencia artificial ya tiene aplicaciones que van desde la operación automática de activos hasta la administración de las empresas y el análisis de escenarios futuros. En ese marco, planteó también el debate sobre el grado de intervención humana que debería mantenerse en las decisiones de inversión.
Otro de los temas abordados en la reunión fue la experiencia de las bolsas de Colombia, Perú y Chile, que avanzaron durante la última década hacia una integración más profunda. Urraburu explicó que las tres instituciones crearon un holding común, del que son propietarias, y que actualmente funcionan bajo una misma estructura societaria internacional. Según señaló, las bolsas están abiertas a explorar acuerdos de asesoramiento y eventualmente asociaciones con otras bolsas latinoamericanas.
En ese sentido, indicó que la Bolsa de Valores de Montevideo analizará la posibilidad de participar de este tipo de procesos de integración regional.
Por otra parte, Urraburu explicó el comportamiento reciente de los bonos de renta fija y buscó llevar tranquilidad a los inversores que han visto caer el valor de sus portafolios. Según sostuvo, el aumento de las tasas de interés en Estados Unidos provoca una caída en el precio de los bonos que ya están emitidos. Esto ocurre porque esos títulos mantienen una tasa fija y, para que su rendimiento aumente en línea con las nuevas condiciones del mercado, su precio debe bajar.
Urraburu remarcó que una caída en la cotización no implica necesariamente un problema de solvencia ni de capacidad de repago del emisor. Como ejemplo, señaló que el bono Global 2037 de Uruguay pasó de cotizar en torno a 103,5-104 hace seis o siete meses a aproximadamente 96,20-96,30.
El presidente de la Bolsa de Valores sostuvo que este movimiento responde fundamentalmente al contexto internacional y al aumento de los rendimientos de los bonos estadounidenses y de otros mercados. También explicó que la volatilidad es mayor cuanto más lejano está el vencimiento del título. Por el contrario, los bonos de corto plazo suelen registrar variaciones menores porque se encuentran más cerca de su valor de vencimiento.