Escuchá la entrevista con el dirigente de la Asociación de Controladores de Tránsito Aéreo del Uruguay, Andrés Martínez.
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El sistema de aterrizaje por instrumentos (ILS) Categoría III B del Aeropuerto Internacional de Carrasco volvió a ponerse a prueba este martes, en una jornada marcada por la intensa niebla que afectó al sur del país. Desde la Asociación de Controladores de Tránsito Aéreo del Uruguay (Actau) señalaron que la herramienta funcionó de acuerdo con lo previsto y permitió concretar aterrizajes que, sin este equipamiento, no habrían sido posibles.
El dirigente de Actau, Andrés Martínez, explicó que el procedimiento de baja visibilidad se activó normalmente y que el sistema está operativo, aunque todavía con restricciones ya previstas desde su implementación.
Una de las principales limitaciones continúa siendo la falta de un radar de superficie, lo que obliga a aumentar el espaciamiento entre aeronaves para garantizar la seguridad en tierra. Actualmente, las aproximaciones deben separarse aproximadamente 20 minutos, ya que con visibilidades de 100 metros o menos los controladores no pueden observar directamente el movimiento de los aviones sobre la pista y calles de rodaje.
Martínez recordó además que el ILS está diseñado exclusivamente para los aterrizajes. En el caso de los despegues, Uruguay aún no cuenta con procedimientos de salida estandarizados que permitan operar con visibilidad extremadamente reducida. Por esa razón, mientras el sistema posibilita aterrizar con visibilidades cercanas a los 75 metros, los despegues requieren alrededor de 550 metros de visibilidad.